Sin dejar a dudas, este 2013 fue uno de los años más pesados de mi vida en muchos aspectos. Además de cerrar ciclos necesarios, perdí amigos que creí leales, entendí esas malas intenciones ocultas y supe distinguir entre lo dulce y amargo.
No hubo un día aburrido, incluso laboralmente, que cada mes y semana parecía recordar la adrenalina del 'bomberazo'. Pesado y lleno de aprendizajes hasta en la parte personal.
Fue el año en que me convertí (formalmente) en licenciada -¡por fin!-. Una linda reunión con los amigos/hermanos que más quiero, y una meta más cumplida. Gracias a todos los que hicieron eso posible, los llevo en mi memoria y mi reconocimiento.
También aprendí que un buen amigo puede convertirse en un tierno novio, uno de esos que te regala flores y que aún se enternece por cada 'te amo' que nos pronunciamos. Aunque ese proceso no fue algo fácil -menos si se trata de mi- porque ambos debimos reconocer lo que queríamos y rompernos antes de llevarlo a cabo.
Por otro lado, amigos se despidieron. En algunos casos me dolió su dejo traicionero, otro realmente me dolió porque fue inesperada su partida. Eso me llevó a no aprehenderme tanto de las personas, más cuando no sabes sus intenciones.
Fue un año de mucha música, increíble que haya sobrevivido y así quiero vivir por siempre. Mi droga, la música y las buenas compañías.
Pero lo más valioso de este año es que lo compartí con mis mejores amigos, con esos que hacen la vida mucho más sencilla y que -aunque me digan cursi- espero que siempre estén ahí, de la misma manera que cuentan conmigo.
Pero sobre todo, sé que este nuevo año será especial por muchas sorpresas que darán mis amigos.
Para todo lo demás que nos espera este 2014, deseo que sea de mucho aprendizaje, bendiciones y pura buena vibra. Y que sigamos compartiendo el camino.
¡Felicidades a todos!