Tan cansada. No sólo física, sino animicamente.
Es difícil pensar de repente que tienes algo enfrente, te cuesta trabajo escalar pero sobre todo luchar contra la corriente.
Desilusiones que te da la gente, apuñaladas por la espalda, falta de empatía, y poca compasión. Supongo que un poco de soledad interna.
Algo hace falta, y aún desconozco qué. Sinceramente las lágrimas no servirán porque lo único que provocan es que se agriete más la piel rota.
Lo cierto es que ya no creo mucho en las otras personas, ando con miedo y desde hace mucho aprendí a ver por encima del hombro. Pero todavía no encuentro la obsesa necesidad de cuidarse de las sombras, si una solo va andando y viendo el paisaje.
Ya no me quedan fuerzas, la verdad. Pero estoy aquí, y no me resta más opción que seguir.
No hay más colores, aromas o sabores. Sólo es sobrevivir a una situación que ni estabas dispuesto a pasar.
Y no, hay muchas cosas, situaciones y personas que no me tienen feliz; pero por algo me las topé y por algo las tendré que esquivar.
Creo que solo falta un abrazo, uno de esos fuertes que te estrujan, rompen huesos de hielo, y queman. Todo para que la compresa que llevo adentro terminé de romperse y pueda escribir en un nuevo lienzo.
Me falta espíritu.
Todo seria más fácil.