jueves, 28 de diciembre de 2017

Gracias infinitas

Gracias, de verdad muchas gracias por este año que acaba. Más por la parte de que acaba.

Gracias a todos aquellos que hicieron este 2017 inolvidable. Y no me malinterpreten, pero es que incluso de los años nefastos, como éste, se tienen que sacar cosas buenas (para documentar el optimismo, vaya).

Gracias a aquellas personas que se quedaron. Que me demostraron que vale la pena seguir y que no me dejaron cometer una idiotez de la que me podría arrepentir después. Por limpiar mis lágrimas, hacerme reír y abrazarme cuando –incluso- decía que no lo necesitaba.

Por decir las palabras adecuadas o necesarias (aunque no muy placenteras). Simplemente por no dejar que mi mundo desapareciera.

Gracias a las que se fueron, porque me demostraron la fortaleza que tenía sobre mi soledad. Por mostrarme que podía subsistir incluso sin ustedes, ya que ese panorama no existía para mí (hasta que, por supuesto, ocurrió). Por pedir exilio voluntario, abrir la puerta y retirarse; yo nunca se los hubiera pedido –lo puedo jurar- pero ustedes tomaron esa decisión la cual respeto totalmente.

Eso me recordó que aún podía quedarme en ceros, pasar noches llorando, sentir frío y no tener a nadie en quién resguardarme. Ya había olvidado el sentimiento de vulnerabilidad que implicaba, y de la humildad que se necesita para reconocer que no se está bien pero que tampoco se está por morir. Y que algo se debe aprender de todo ello.

También muchas gracias a las personas que me desilusionaron. Una vez más fueron mi talón de Aquiles, desde aquellas que no supieron cómo consolarme pero sí cómo alejarme, hasta las que se dijeron mis amigos para solo darme un golpe por la espalda. A todas ellas, gracias. Porque me hicieron fuerte, me quitaron lo iluso e idealista; me demostraron que no por ser buena persona, te regresarán lo mismo.

Pero sobre todo, porque me subrayaron que por cada mala persona, existe una buena con la que realmente pueda contar para mis desgracias y mis fortunas.

Gracias por romperme el corazón. Me recordaron que todavía tenía uno, que es frágil –como un niño pequeño- y que tiende a endurecerse si no se cuida lo suficiente. En esta ocasión sentí que mi depresión me mataba, que no tenía ningún caso seguir con mis proyectos, que valía la pena apagar mi luz.

Muchos errores en mi forma de pensar. Pero por eso se llama depresión, ¿no? Te deja ver solo en la obscuridad, y lo demás es parte de tu confusión. Pero mientras, mi corazón seguía latiendo y tratando de ser más fuerte que mi cabeza. Y lo lograron, finalmente.

Sin duda fue un año en que se me juntó -y torció- todo. Muchas cosas que me había negado ver, y que solo les había dado la espalda como si realmente fueran inofensivas. Ese fue un gran error: creer de más.

Aprendí. Y no, no regresaré el pago con la misma moneda. No (me) vale la pena, en ningún sentido. Solo es aprender a medir cariños, a identificar a “mis dedos de las manos”.

Porque también tengo que agradecer a todas esas personas nuevas o que no había visto, y que me tuvieron fe. Que me hicieron feliz un rato y me defendieron. Que meten las manos por mí (y que, ahora, pueden dar por seguro que yo lo haré por ellos). Gracias por aguantarme, por ser quién son y no irse como otros lo hicieron.

Si bien ahora no soy la persona alegre y brincando que fui hace años, al menos siento paz, una que me costó mucho conseguir. Ahora solo falta darle vuelo a todo, asimilar, e ir por lo que me falta.

No soy una víctima ni una mártir de las circunstancias. Solo soy una mujer más en este mundo que tuvo un año terrible, pero que ya puede darse el lujo de reírse de él.

Gracias vida, Dios y 2017 por ser duros, no demasiado para matarme pero sí para dejarme aprender. Por dejarme vivir.

“Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise”



domingo, 17 de diciembre de 2017

Respira, anda... ¡Vuela!

Es irónico (y, a veces, cómico involuntariamente) cómo vivimos. Nos complicamos tanto la cabeza con ideas, conceptos, sentimientos, todos ellos fútiles.

Es diciembre ya, y parece que el huracán (el mío, en todo caso) se ha ido calmando y ahora solo es una tormenta o depresión tropical que va de salida. No con eso digo que todo está resuelto, porque falta mucho para que eso se consiga totalmente.

Pero ya me siento menos atada a la depresión que casi me mata en estos últimos meses. No dejaré de llorar -¡ja! Como si fuera así de fácil-, pero sí estoy segura que ya no romperé a la menor provocación.

Es muy provocativo y aliciente este sentimiento de poder salir del túnel. Es casi sensual. Así como llega, así lo quiero y necesito abrazar porque es mi barca de madera que me sostiene en este vendaval.

Ha sido uno de los años más difíciles que me ha tocado vivir en estos 31 de existencia. Perdí mucho, personas y cosas tremendamente valiosas de mi vida, y sin las cuales, no creí poder vivir. Pero heme aquí, en plan de reparación pero aquí sigo.

Y lo digo con humildad (aunque no lo pareciera), porque sé que aprendí, a golpes pero lo hice. Me falta mucho por seguir, pero agradezco a Dios y a la vida que hoy siga de pie, sangrando pero de pie.

Son muchas las heridas ahora, y las cicatrices ni se diga. Pero las valoro y beso cada vez que puedo. Me han enseñado tanto. Y falta mucho por aprender.

Para serle sincera, mi querido lector, me siento terriblemente débil, cansada, un poco impotente, y poco confiada en mis capacidades (mucho en la de ser una mujer atractiva, por nombrar una). Lo cual desde el principio ya es deprimente. Sin embargo, sé que es solo un paso más que necesito pasar para darme cuenta que no todo fue tan malo.

Aprenderse a perdonar como mantra de todos los días, para que podamos ser mejores y disfrutar nuestras vidas. Todos los días.

Y en medio de todos estos sentimientos extraños y abundantes, hay uno que me complace disfrutar: Paz. Total y egoísta paz interna. No sé cómo demonios lo logré, pero lo hice. De alguna u otra forma, pero estoy en ese camino misterioso de Dios.

Creo que dejé caer una carga que me hacía muy pesada, pero ya que lo conseguí me siento estúpidamente bien. Tranquila. Creo que di en el blanco, en lo que realmente necesitaba y me aferraba a no ver detenidamente.

Me encanta.

Pero casi muero en el intento. Y me siento como si hubiera corrido un maratón, así de cansada.

Falta mucho camino por andar. No puedo darme el lujo de detenerme. Pero si de abrazar cada minuto que tengo por vida, y más de los que ya disfruté.

Bienvenida sea la agonía. Bienvenida sea la recuperación de sí mismo. Bienvenido sea todo lo que venga. Y lo digo con los hombros agachados y una sonrisa en el rostro, porque esto no se acaba hasta que se baje el telón.

Y la función, apenas comenzará. 

“Oh, that’s life
Left dripping down the walls
Of a dream that cannot breathe
In this harsh reality
Mass confusion spoon fed to the blind
Serves now to define our cold society”



viernes, 27 de octubre de 2017

Música como fuga

Vamos a hacer una cosa... No hay mejor cosa que dejarse ir con música, ¿no lo creen?

Vaya que han pasado algunos años sin que lo haga, pero está noche/día/tarde vale la pena... Solo por deporte o solo porque todos merecemos volvernos locos un rato.

Acá las recomendaciones que me han llegado, las que he deducido o que simplemente –por la vía cósmica- he sacado para ustedes. Lo siento si en su mayoría vienen en inglés, solo es que así han llegado.

So...

Pulp - Something Changed

When we woke up that morning we had no way of knowing
That in a matter of hours we'd change the way we were going
Where would I be now, where would I be now if we'd never met?
Would I be singing this song to someone else instead?
I don't know but like you just said
Something changed



Keane - Perfect Symmetry

Read page after page of analysis
Looking for the final score
We're no closer than we were before
Who are you, what are you fighting for
Holy truth? Brother I choose this mortal life
Lived in perfect symmetry



Portugal. The Man - "Feel It Still"

We could fight a war for peace
(Ooh woo, I'm a rebel just for kicks, now)
Give in to that easy living
Goodbye to my hopes and dreams
Stop flipping for my enemies
We could wave until the walls come down
(Ooh woo, I'm a rebel just for kicks, now)
It's time to give a little tip
Kids in the middle, move over 'til it falls
Don't bother me



The Revivalists - Wish I Knew You

I wish I knew you when I was young
We could've got so high
Now we're here it's been so long
Two strangers in the bright lights
Oh I hope you don't mind
We can share my mood yeah
Two strangers in the bright lights


  
The Weeknd - I Feel It Coming ft. Daft Punk

You are not the single type
So baby, this the perfect time
I'm just trying to get you high
And faded off this touch
You don't need a lonely night
So baby, I can make it right
You just got to let me try
To give you what you want



Michael Kiwanuka - One More Night

But I believe it
One more night till the morning
But I believe it
One more night till the morning



Bon Iver - I Can't Make You Love Me / Nick of Time

Cause I can't make you love me
If you don't,
You can't make your heart feel
Something it won't,
Here in the dark,
These final hours
I will lay down my heart
And I feel the power
But you don't,
No you don't



Leon Bridges – River

I wanna come near and give ya
Every part of me
But there's blood on my hands
And my lips aren’t clean



Leonard Cohen - I'm Your Man

I've been running through these promises to you
That I made and I could not keep
Ah, but a man never got a woman back
Not by begging on his knees
Or I'd crawl to you baby and I'd fall at your feet
And I'd howl at your beauty like a dog in heat
And I'd claw at your heart, and I'd tear at your sheet
I'd say please (please)
I'm your man


Editors - What Is This Thing Called Love

We built this city, now we tear it to the ground
This fight is over, hear the bell ringing out
At the end of the final round
And you knock me down
Cut me with a stare
You patch me up
Now it's my turn


Phoenix - If I Ever Feel Better

They say love ain't nothing but a sore
I don't even know what love is
Too many tears have had to fall
Don't you know I'm so tired of it all
I have known terror dizzy spells
Finding out the secrets words won't tell
Whatever it is it can't be named
There's a part of my world that's fading away


  
John Legend - Love Me Now

Something inside us
Knows there's nothing guaranteed, yeah
Girl, I don't need you
To tell me that you'll never leave, no
When we've done all that we could
To turn darkness into light, turn evil to good
Even when we try so hard
For that perfect kind of love, it could all fall apart



Arcade Fire & David Bowie - Wake Up

Now that I'm older,
My heart's colder,
And I can see that it's a lie.
Children wake up,
Hold your mistake up,
Before they turn the summer into dust.



Yeah Yeah Yeahs - Turn Into

Can't say why I kept this from you
My those quiet eyes become you
Leave it where it can't remind us
Turn this all around behind us
Oh! Well I know!
I'll fall right in to keep you out
I'd like to tell you all about it



Bloc Party – Banquet

Turning away from the light
Becoming adult
Turning into my soul
I wanted to bite not destroy
To feel her underneath
Turning into the light



The xx - Say Something Loving

Were you really looking for me?
Try your best to reassure me
I wasn't patient to meet you
Am I too needy, am I too eager?



Red Hot Chili Peppers - Goodbye Angels

In the sun, I see you with your guard down
Number one, you're moving to a hard town
Do not dismiss the promise that you made me
Ayo ayo ayo ayo, my time



Foo Fighters - The Sky Is A Neighborhood

Oh my dear Heaven is a big band now
Gotta get to sleep somehow
Bangin' on the ceiling
Bangin' on the ceiling
Keep it down



Ahora sí... Locos, nos vemos!

domingo, 17 de septiembre de 2017

No es solo un problema de mujeres...

Generalmente, no hablo o escribo sobre feminismo o machismo ya que, como se sobreentenderá, siempre da controversia para todos lados.

Sin embargo, tras los recientes hechos violentos y contra mi género, me siento un poco ahogada y frustrada... Lo siento, pero aquí va mi fuga:

1) Debemos entender que entre los géneros no hay mejores ni peores. No, lo siento señoritas, las mujeres no somos mejores que los hombres; y lo siento macho alfa lomo plateado, las féminas no somos de tu propiedad.

1) Bajo este primer concepto vale la pena aclarar un punto: somos diferentes. Nuestro fenotipo así lo manda, pero así como vivimos realidades paralelas, debemos entender que hay puntos de interconexión que nos acercan y ayudan a ser más empáticos. Por ejemplo, el hombre tiene el mismo derecho de llorar como lo hacemos nosotras; y la verdad es que agradecemos en el fondo que los hombres no sufran de cólicos cada 28 días.  

1) No es que no sepamos que usar una minifalda es un riesgo constante, más si solemos andar por la calle y solas... El problema es que NO LO TENDRÍA QUE SER. Entiéndase que la moda no es una llave de abuso, no estamos vendiendo carne, no estamos buscando un albur o piropo grosero y, mucho menos, una falta de respeto. Tenemos calor, nos gustan y así vivimos. Es como plantear que los hombres no podrían vestir shorts porque podrían ser toqueteados en la vía pública (así de estúpido su pretexto).

1) También, como mujer de 30 años de experiencia, no es que quiera desconocer el inevitable pero odiado sentimiento de vulnerabilidad ante la delincuencia (que termina en violación, trata de blancas, asaltos, tocamientos indebidos, etc.) Soy idealista, pero no estúpida. Sin embargo, creo que tengo el mismo derecho de vivir, caminar y estar, que cualquier otro hombre. Y por eso estoy protestando.

1) Con lo anterior debo decir que: hombres y mujeres por igual, deberíamos tener garantizado el ejercicio de nuestros derechos en un marco de respeto y seguridad mutua.

1) Y esto, lo deberíamos aplicar tanto hombres como mujeres. No es mandar a los hombres al final del contingente de una marcha feminista, es invitarlos a participar en la demanda. Señoritas, señoras, no perdamos el rumbo... No es sacarlos porque “son el problema”, sino de incluirlos para que lo entiendan.

1) La educación se mama, es de familia. Si no les enseñamos a los más pequeños a respetar a TODOS, no podremos exigir una sociedad libre de prejuicios y violencia. Hay que enseñarles a valorar la vida, la individualidad, las diferencias y la equidad. Y eso también es para con la naturaleza, los animales, las personas, los adultos mayores, los niños, el vecino.... TODOS SIN EXCEPCIÓN MERECEMOS RESPETO.

1) No entiendo por qué la necesidad –y necedad- de algunos al tratar de excusarse y menguar los delitos. “Ella se lo buscó”, “pues qué esperaba si estaba entre puros hombres”, “eso no les pasa a las señoritas decentes”, “pues solo una puta anda tan noche en la calle”, “¿qué no tenía quién la cuidara?”. Todas estas ideas son las que, como sociedad, justifican a cada uno de los abusos cometidos. El primer abuso sexual que sufrí fue cuando tenía 10-11 años, de un sujeto muy mayor, en el transporte público, a las 2 de la tarde. ¿Acaso también me lo busqué?

1) Sí, lo lamento... Hay mujeres que se creen superiores a los hombres. Y lo lamento porque, lejos de mostrar sus capacidades, lo único que crean es un ambiente de competencia no sano en el que el punto -pareciera ser- es demostrar la “inutilidad” de los hombres. No. lo siento, no puedo vivir con ello. Los hombres son igual de necesarios, sabios, útiles, hermosos, proveedores, e humanos como nosotras: las mujeres. Aprendamos a vivir con ello.

1) Si aún hay hombres que piensan que somos el género débil, y que debemos vivir bajo la sombra de un “caballero”, debo puntualizar en que no. Ya no vivimos en tiempos patriarcales donde un hogar solo se conformaba de un esposo, esposa, hijos y perro. Hay diversas formas de crear una familia, fomentar valores y una sociedad más humanitaria.

1) Y pues sí, nos gusta que nos traten como damas, pero entendido eso, necesitamos caballeros. Así como ellos pagan las entradas del cine, así como nosotras podemos pagar la cuenta de la dulcería. Así como nosotras podemos salir a trabajar, así como ellos pueden preparar la cena. Así como ellos van por los niños, nosotras podemos cambiar un foco. El trato y educación que se nos da, no está peleado con el papel que desempeñemos en la sociedad.

1) Finalmente, no es un problema de la chica que se emborracha en una fiesta, o de aquella que tomó un taxi a las 3am, o de quien iba caminando en un paraje solitario, o de quién se enamora de un tipo en internet. El problema es de todos, y de todos vendrá la solución. Mujeres y hombres no podemos ser violentados; pero hoy, desgraciadamente hay madres y padres buscando a su hija, hay otros que lloran porque se la mataron; y hay adolescentes que no pueden denunciar que fueron violadas porque en el MP no les creen.


Dejemos de usar pretextos para no cuidarnos los unos de los otros, de querer justificar abusos y corrupción, de demostrar que somos la basura que merecemos tener. Somos más que eso. 

Somos todos. 

viernes, 25 de agosto de 2017

Los monstruos que habitan en mi

Hay muchos tipos de monstruos en nuestras vidas. Y son como plantas, entre más les des de comer más grandes se hacen, hasta inundar nuestro sistema.

Inician como un pequeño brote en la cabeza. Paso a paso se adueña de todas las conexiones nerviosas, cada neurona, todo el líquido y la masa gris ceden a su paso. Parece que se congela todo el trabajo racional para atender al nuevo huésped.

E inicia el servicio y bufet de hotel cinco estrellas. Le ofrecemos al aún pequeño monstruo lo mejor de la carta: la autoestima, el valor de nuestras ideas, la coherencia de nuestros actos y palabras, la posibilidad de volver a amar. Poco a poco va consumiendo todo lo que nos identifica.

Como si fuera tiempo de sequía, todo se muere en la cabeza; pero el monstruo no cede. Tiene más hambre y, mientras, estira sus brazos y piernas. Se acerca a la garganta donde posee nuestras cuerdas vocales, y las palabras (o gritos) con ellas.

Cuando está en los pulmones, llega la ansiedad y nos hace víctima de insuficiencias. No podemos respirar, se nos dificulta mantener el ritmo del pensamiento por la falta de oxígeno. Cada vez es más pesado el aire, más caliente, como plástico hirviendo. Lava. Lava que se adueña de todo minúsculo espacio.

En el estómago se hace un nudo que no deja ingerir alimentos (y ni agua pasa). Es como una mariposa circulando pero esta vez se quedará atrapada hasta morir. En las piernas todo es irremediable, los pasos se nos acortan y no podemos seguir adelante o dar un paso atrás. Las manos para entonces han quedado inútiles, se nos olvida para qué nos fueron dadas, son torpes.

El daño es irreversible. No vemos más que una inmensa bruma. No podemos gritar, avanzar, retroceder, soñar, hacer, hablar. Vivir. Y eso es solo con un monstruo. Hay quien sobrevive con más de diez.

Cada uno los deja vivir y crecer como quiere y como sus posibilidades le den. Hay los que son más amables; unos, sin embargo, que quieren todo de forma recelosa, y otros que son hiedra venenosa destinada a terminarse nuestras vísceras.

Así podemos vivir toda una vida. Hasta que el corazón deja de latir, o vive en estado comatoso. Es así cuando lo que debería de doler ya ni siquiera existe, no sientes motivaciones, no hay latidos, mucho menos esperanza.

Relaciones fallidas, frustraciones laborales, creatividad menospreciada, sueños truncos, el NO tatuado en la piel. Tienen miles de nombres y responden a diferentes miedos.

Los míos son dueños de una pequeña casa –aún en mi cabeza- donde conviven entre ellos. Su territorio está bien establecido, no los dejo pasar a la garganta; pero cuando pasa, me arregló con una tos o gripe que los ahuyenta hacia la azotea.

La verdad es que hemos llegado a un mutuo acuerdo en el que establecí dejarlos vivir mientras sepamos aprovechar sanamente la situación: están ahí pero no me joden. Esto tras concluir que los miedos no son más que ganas de sobrevivir, nos alejan de situaciones peligrosas y –muchas veces- estúpidas; además, establecen límites que debemos respetar para no ocasionar más daños.

Me gusta un poco también tenerlos. Son mis compañeros de soledad, y saben más de lo que yo puedo imaginar. Incluso me defienden de mí misma y de mi estúpido romanticismo por las causas perdidas. Son la consciencia que me falta. Nos hemos convertido en buenos roomies, solo hasta antes de la limpieza de la casa porque no son los habitantes más limpios ni cuidadosos que he conocido.

Generalmente, todo el año cohabitamos bien. Menos en diciembre; entre el frío, mi nostalgia, mi soledad, ninguno llegamos a un acuerdo. Cada uno optamos por nuestro propio mundo y su forma exclusiva de festejar. No es que no podamos estar juntos, solo que en nuestras diferencias, no podemos concebir un tiempo de paz y frío a la vez.

Lo único que me da miedo –más que mis habitantes de la casa del norte- es pensar que tal vez esté más cerca de convertirme en uno de ellos que ellos de dejar el hogar que les he destinado. Tal vez nuestros miedos no sean tan diferentes a nosotros. Quizá solo los hemos endemoniado para mantenerlos lejos y no darnos cuenta que en realidad nosotros somos los monstruos que no sabemos estar bien con los demás o –incluso- consigo mismos.

Hay muchas bestias caminando todos los días en el mundo. Todas ellas disfrazadas de abogados, maestras, administradores, contadoras, mercadólogos, políticos, periodistas, activistas, barrenderos, cantantes, artistas, limpiabotas. No importa la profesión, ahí están para hacer daño si es que así lo desean y si les es permitido.

Otras bestias ya me han herido (más estos meses), y sé que yo he lastimado a otras. Pero, ¿estamos preparados sistemáticamente para ello?, ¿son sólo arranques momentáneos o mostramos nuestra naturaleza casi siempre reprimida?

¿A quién le debo temer, a mis monstruos internos o a las bestias exteriores?

Mientras sigo haciéndome esa pregunta, les daré de comer a los habitantes de la casa del norte. Creo que últimamente han estado un poco alterados. Debido a los últimos acontecimientos, temen que otro monstruo se empiece a incubar y les quite más espacio.

Lo único que puedo hacer es abrazarlos y decirles que todo estará bien. Y realmente lo deseo. Y ellos también.

A false memory
Would be everything
A denial my eliminent

What was that for?
What was that for?

lunes, 31 de julio de 2017

Vacantes disponibles

Se supone que la vida es un tanto cruel y despiadada, ¿no? Digo, no creo que haya muchos argumentos en contra.

En mis pocos/muchos años de vida, es lo único que siempre ha sido constante. Y en estos últimos meses (incluso par de años, me atrevería a decir) han sido como una patada en los ovarios –obvio, soy mujer-.

Pero creo que para todo hay límites. Para todo, de verdad.

Me cansé de que las personas cercanas duden de mí. Que quienes en teoría me quieren, me dejen apartada como “un bonito recuerdo”. De aquellos que me han dicho cuánta falte les hice, pero que no se queden más que una corta temporada.

Cansada, mucho.

No, no mentí, no grité, no fue impertinente, no me enamoré, no engañé, no me cogí, no rompí, no dije, no me guardé, no lo cambié, no nada. Pero aun así, me deja un (ajeno) sabor  a metal en la boca.

Pecando entre la delgada línea de ser demasiado inocente y demasiado idiota, creo que por esta ocasión me quedé en ceros. Perdí lo que nunca hubiera pensado, lo inimaginable.

Y tras las lágrimas, detrás del coraje, de la desilusión y de la amargura, me arrastra un cansancio muy abandonado.

Hasta las personas tan torpes como yo se cansan de siempre defender, de siempre luchar, de estar atrás todo el tiempo para cuidar sus espaldas, de ser la buena durante todo el cuento, de ser la incondicional; y aun así, ser latigueada, abandonada y difamada.

He perdido a tantas personas, tantos amores, tanto tiempo. Ya no permean.

Esta vez ya no. Me cansé, es real.

Tengo todo el derecho, yo también me desmorono. Estos meses no han sido para menos, me lo merezco.

Me gané el derecho de estar en el suelo y no quererme levantar un rato. Tengo el coraje para pedir ‘bandera blanca’ y un poco de compasión. Y, ¿saben qué? Lo necesito.

Porque creo que no soy la única que debe entender, comprender, asimilar y aguantar. Porque ya lo hice lo suficiente como para que todavía tenga que luchar por ese lugar.

Es simple cansancio. Es, de verdad, bien sencillo.

Me cansé de estar llorando todo el tiempo y de no poder hacerlo sin sentir culpa, de estar rodeada de personas que finalmente me hacen sentir más sola de lo que verdaderamente estoy, de tener que aguantar patanes a la mitad de la noche; y mucho más, de ser menospreciada.

Planeo sonreír para mí. Para esta “perra infeliz” que una vez más observa el cielo desde el suelo. Que quiere caminar mientras siente el pasto entre sus dedos, respirar con el viento en sus mejillas.

Lo mejor es que quiero soltar todo. Ya no quiero ser un problema, estar en un problema, provocar un problema, o estar en medio del problema.

Simplemente quiero ser yo, y con eso ser feliz.

Algún día los volveré a ver en la calle, en estas avenidas de la Ciudad de México. Les sonreiré, tal vez me detenga a saludar. Y ya.

Porque de ese cuento ya quemé sus hojas. Porque esa mentira ya se acabó. Porque esa mujer ya se murió, y esa amiga ya se fue.

Me cansé.


Y me fui... Porque quien escribe estas palabras esta lista para algo nuevo.

A rush of blood
Is not enough
I need my feelings set on fire


domingo, 23 de julio de 2017

Eliminándose de la ecuación

Hay veces que es mejor retirarse. No me refiero a cerrar ciclos, sino a eliminarse de una ecuación.

Es simple. Y es complejo.

Se hace con amistades, se hace con parejas, se hace con personas que quieres. Y es eso, demostrar que les quieres.

Sabes que es mejor sin ti, que te tienes que retirar. Que es lo mejor para todos.

A veces es necesario un respiro, tiempo, espacio. Dejar que las cosas se reacomoden como deberían estar.

Aunque duela dejar a las personas que quieres, pero sabes que tu presencia implica un problema. Eso es eliminarse de la ecuación.

Borrar la equis, sustituirla, igualarla. Desaparecerla. Tú eres la equis.

No es un complejo de mártir, no es huir por huir. Es evidente que algo no está funcionando, y puedes ser tú ese factor. Es mejor irse.

Porque se estorba, se ensucia, se perjudica… Dueles. Lastimas. Sobras.

Es mejor así. Igual darse un poco de espacio para hacerse un favor, y dárselo a los demás. Igual no eres tú la que debería de irse en realidad, no deberías de serlo, pero sabes que las cosas sin ti estarían mejor. Mejor para los demás y para ti.

Es solo dar un paso a un lado. Dejar fluir el tránsito. Luego regresarás a él, si es que así lo pactan las dos partes, o tal vez nunca lo hagas pero sabes que esa otra u otras personas estarán mejor. Y eso es lo mejor, eso es que lo que importa.

Supongo que a veces pasa. A veces las cosas no tienen remedio.

Solo respira, vive, y sigue adelante porque es ahí donde hay más.



miércoles, 19 de julio de 2017

Un corazón tintinear

Un adiós
Dos bocas
Un silencio extendido.

No hay más dolor,
Solo es música y vacío
No hay más que la huella de un cariño,
Que vimos los dos morir
Hundir entre nuestras manos.

Hubo muchos huecos,
Como si se tratará de una hoja medio escrita
Un libro deshojado
Un niño desterrado.

Me despido,
Porque no hay amor que nos sobreviva
Porque no hay dolor que nos até
No hay fuerza que nos una.

Un adiós
No es maldad
No es soledad, ni tristeza
Es solo ausencia.

Allá, a lo lejos hay una puerta
Ese mismo arco que un día nos acobijó de la lluvia
Ese mismo arco que un día nos abrazó
Hoy luce cerrado y obscuro,
Sabiendo que es lo mejor.

Y, ¿sabes? No hay más palabras
Esas líneas nos las acabamos.
No hay más amor donde la flama se apagó.
No hay más rencor donde todo cayó.
No hay más explicación.

Estás bien sin mí, ¿verdad?
No escondas la sonrisa detrás de lágrimas
No huyas de los buenos momentos enlutados
No reniegues tu diversión.
Vive

Porque no hay falta de amor,
No hubo falta de cariño
Solo falta de oxígeno e ignición,
La que se nos apagó en el camino,
Ese camino que largo se nos hizo
Y cuyo final nunca recorrimos
Pero que hoy,
Hoy extrañamos.

Respira y vive
Sonríe
Una puerta más cerró
Pero sigue caminando.

Mientras, yo
Aquí sola en mi balcón
Respiro el humo de mi cigarro
Dulce y lenta muerte vaporosa
Mientras ella escucha su reloj latir
Mientras escucha su corazón tintinear.

viernes, 7 de julio de 2017

Temporada de huracanes

Mientras llueve afuera, también adentro de mí.

Te di todo lo que considero mejor de mi persona, pero no fue suficiente. Me dejaste seca y no fue tanto para ti.

Fui alguien más. Solo alguien más que te dio todo lo que tuvo, y te lo dio a manos llenas, pero aún así no fue suficiente para que intentaras quedarte... Ya ni digo quererlo hacer.

Hoy llueve afuera y adentro de mi. Como esa metáfora cinematográfica, esa que hace referencia a las lágrimas, las lágrimas que no te lloré (aún).

Y sigo pensando en que no fui suficiente para ti. No era lo que buscabas ni lo que querías en el fondo.

¿Qué buscabas entonces? ¿Qué buscas ahora?

Nunca seré eso. Te di todo lo que era y no te fue suficiente. ¿Pues qué buscabas entonces?

Son muchas preguntas y pocas las respuestas. No hubo gritos, pero si muchas palabras omitidas. Creo que yo fui la que forzó las cosas.

Pero a pesar de todo me quedo con lo bueno, con los besos, las discusiones, los abrazos... Pero nada más.

Porque en realidad no hubo más.

Te seguiré extrañando por un tiempo. No sé cuánto, pero estoy segura que lo haré porque fuiste parte importante de mi historia, y lo seguirás siendo.

Espero que te vaya bien. Y ya no espero nada de ti. Me voy, cierro la puerta y me marcho.

Y mientras tanto sigue lloviendo, por dentro y por afuera... Hasta que se acabe la temporada de huracanes, y mis ganas de seguirte extrañando y anhelando...

domingo, 18 de junio de 2017

Ataque de ansiedad

No te voy a mentir… Me siento al borde del ataque de ansiedad y paranoia extrema… Bueno, ese último punto no tanto, pero sí me siento terriblemente.

No sé en quién confiar. No sé con quién me pueda acobijar en este momento, o quién pueda comprender todo lo que siento. Sigo con la idea de que te estoy rompiendo el corazón cada minuto que pasa.

Estoy loca, lo sé.

Te leo (el amor en tiempos de redes sociales, ¡demonios!), y siento que cada palabra es para y en contra de mí. Es mucho dolor, ¿sabes?

Aún te amo. No terminé lo nuestro por falta de amor, lo hice porque supe que no éramos quienes deberían estar juntos toda su vida aunque en algún momento lo llegue a pensar, e incluso, a anhelar. Eres una persona a quien nunca quiero olvidar.

Tus besos, tus abrazos, tu aroma, tu sonrisa y tus manos, tu forma de hacerme el amor y darme refugio. 

Todo eso.

Todo eso es más de lo que puedo soportar ahora que te quiero dejar de amar. Quiero repararme y tu risa me quema la memoria. Me siento sola, y no puedo estar con la persona con la que quisiera.

Quiero contarle a alguien todo lo que me pasa, lo que siento, lo que extraño. Y me doy cuenta que esa persona que necesitaba como un buen amigo ya no está, porque eras tú.

Y trato de encontrar a alguien para eso y me da miedo. Miedo de que no me entienda, que me juzgue, que se asuste, de que te diga algo que te provoque dolor. O que crea que eres lo peor que me has pasado cuando fuiste lo contrario –por pocas o muchas, por las mejores o peores razones-.

Borré esas fotografías y esos recuerdos tuyos y míos, no los soportaba. Era como un cuchillo cada vez que las veía o los leía. Empezar a recordar por qué lo decía, en qué momento había pasado eso, lo bien que estábamos, cómo me hacías sentir.

Era ácido en mi garganta.

Y ahora te leo, cada dolor en letras, y quiero irte a rescatar como lo hice durante estos cuatro años… Y no puedo ¡carajo!

Quisiera decirte que todo estará bien, que no escuches a los demás y a su venenoso punto de vista; que todo pasará y que volveremos a estar juntos y felices. Pero tampoco puedo.

Porque ni siquiera sé si puedo o lo quiero. No sé si yo sea capaz de seguir adelante.

Te he llorado, sufrido, respirado.

Como buena dramática, estoy tirada en mi cama sin poder salir al mundo real. Me obligo a hacerlo entre amigos, alcohol, ocupaciones, notas, datos duros, sonrisas falsas y maquillaje que borran el estrago de la sal de mis lágrimas.

Y ahí voy. No me dejo caer aunque por dentro esté deshecha. Hay amigos que se han ido en el peor momento de mi historia, otros que están pero que sé que no podrán entender, también están los que me dan miedo hablarles; y otros que sus palabras son huecas y sin sentido.

Pero aun así navego.

Pero tú, ¿y tú? ¿Qué voy a hacer para poder remediar todo? ¿Cómo puedo evitarte el sufrimiento que pasas? Quiero y necesito acobijarte, pero no tengo garantías y no quiero ilusiones falsas que terminen en algo peor.

Es más ácido. Antes y después, es ácido para mí.

Me dueles más tú que yo misma.

Apareces, me mandas mensajes con mi mote cariñoso. Eres lindo. Y no puedo responderte igual porque sé que sería peor fomentarte una idea en un castillo en el aire que a la larga no podré subsidiar.

Me odio un tanto por eso. Y te odio a ti por haberme provocado todo ese amor.

No puedo estar contigo. No puedes estar conmigo.

Fuimos egoístas. Cada quien por su parte. 

Tal vez para sobrevivir, tal vez porque todo el tiempo supimos en el fondo que esto se acabaría y que era preferible recoger pedazos que polvo.

No soy una santa. A veces soy peor, mucho peor de lo que aparento. Hoy, me siento la peor de todas las mujeres en el mundo. Soy horrible -¡te hice llorar, carajo!-.

Ni siquiera puedo pedir que no me odies. Que me perdones. Porque sería injusto. Pero si odio es lo que necesitas para dejar tu tristeza, hazlo. Por favor, ¡hazlo!

Me duele y seguirá doliendo. Pero sí así logras salir y ser feliz, y sonreír como el niño que eres, hazlo. Adelante.

Pégame en tu recuerdo, dime que soy lo peor que le pasó a tu vida, que nunca me amaste, que siempre me deseaste lo peor. Y luego bórrame de tus recuerdos. Déjame ir.

Yo me eliminé de la fórmula, de tu fórmula… Quiero que seas feliz con quien debas serlo. Quiero que encuentres a la mujer que ponga tu mundo “patas pa’rriba”, que le des todo lo que puedas, que sea tu diosa y con ella formes a tu familia. Y que no te guardes nada para ti mismo, que si te pide mariachi se lo des; que si te pide amor, le des a brazos abiertos; que si te demanda compañía, se la des 24/7.

Pero sobre todo, que te guste hacerlo. Y con ello, seas feliz. Que no me recuerdes, o que si lo haces, puedas pensar que fui un eslabón para llegar al extremo donde encontraste todo lo que en verdad querías y necesites.

¡Quiero que seas feliz! Aunque no sea conmigo. Aunque sea lejos de mí. Aunque me tengas que odiar en el proceso. Aunque yo tenga que mentir para que me odies. Aunque tenga que inventar una historia, que te la cuenten y me termines quemando en la profundidad del abismo, donde no merezca un lugar mejor.

Hazlo. Si lo necesitas, hazlo. A pesar del dolor, del machete que tengo clavado en la espalda, de la sangre corriendo por mis brazos, del frío que me consume… ¡Hazlo!

Solo porque sé que seguirás adelante.

Y aunque muera por abrazarte, olerte, seguirte amando, durmiendo contigo… Prefiero tu sonrisa, a pesar del alto costo y de seguir perdiendo.

Hay algo mejor adelante, para los dos. Yo lo sé. Aunque ahora todo sea profundidad y obscuridad, debe existir algo que sea mejor para los dos.

Te amo, lo haré. Te extraño, y lo seguiré haciendo. Pero hoy ya no somos dos, ni estamos dos. 

Eres tú, y soy yo. 

Lejanos. 

domingo, 11 de junio de 2017

Peor la despedida sin adiós

Sí, bueno. Esto de las despedidas… Es evidentemente doloroso, creo.

No es solo decir adiós, es mostrarlo para solo seguir adelante sin esa persona y todo lo que implica. Y puede que ello pase incluso cuando aún la persona está presente físicamente.

Hay sendas maneras de alejar a alguien, detalles que si los vieras desde afuera te darías cuenta que en realidad nunca estuviste totalmente presente. Es como si fuera solo fuera un trámite.

Como la ley del mínimo esfuerzo.

Justo creo que muchas de las personas que más he querido en la vida y que por innombrables razones se han tenido que ir, no se han despedido ‘formalmente’. Tampoco es que sea muy buena con esos momentos.

Lloras, pues, es algo inevitable (no soy de chicle). Luego me dan ganas de pedirles que se queden, porque podemos estar bien. Que no se vayan por el dolor que implica, que me dejarían sola porque no hay nadie más que cubra ese espacio que están dejando vacío. Un abrazo fuerte, y adiós.

Y aunque pudiera ser menos cursi (yo, claro) en esos momentos, nada más no me sale. Pero en sí, ese ya es un problema mío.

Pero pensándolo bien, duelen más aquellas despedidas que no tienen ‘adiós’ de por medio. Son esas lejanías de poco a poco las que terminan rompiendo todo.

Es muy sutil, debo decirlo. Es como si todos los días, durante equis cantidad de años, pasaras por una tela y jalaras uno de sus extremos. Al rato, te darás cuenta que ese lado está todo maltratado, tal vez haya cambiado de forma y de color, en el algunos casos hasta se rompe.

Se rompe.

También está la típica situación pasiva-agresiva, en la que la otra persona dice que se quiere quedar pero mientras te cierra la puerta. Te dice que te quedes, pero te empuja los zapatos. O qué tal que te dice sí pero no cuando (ajam).

Ahuyentar también es una forma de despedir a las personas. Para que alguien se quede, debes de mostrar que es bienvenida y no despedida.

Y ahora... Prefiero llorar frente al aeropuerto o en la estación de camiones, a que me abracen y me rechacen a la vez.

Justo hoy platiqué con una persona a quien le lloré cuando me dijo adiós. Y vaya que se despidió como unas cuatro o cinco veces (aunque me encantaban las bienvenidas y regresos, debo confesar).

Me dijo, “¡Tooonta! No te quedes ahí. Respira, piérdete –eres buena en eso-, sonríe y ya. No tienes que quedarte en donde no te quieren y tampoco donde no se preocupan por demostrar lo contrario”.

No es que me dijera algo que no supiera desde el principio -nunca me ha gustado llegar a una fiesta a la que no he sido invitada previamente-, pero lo cierto es que duele más que te lo diga alguien que también se fue.

Además de unas cuantas groserías, insultos cariñosos, y palabras ignoradas a propósito, me di cuenta que tenía que decirlo porque si se quieren hacer cambios, se debe empezar de inmediato (¿no?). También fue por mi estúpida sensibilidad.

“No te hubieras ido. Te hubieras quedado y nada de esto pasaría. Me estarías abrazando, escuchando música –otra vez de tus discos o los míos, de vinil-, y sonriendo como los tetos que éramos. Los dos desde un departamento obscuro en un segundo piso, mientras yo fumaba adentro y llovía afuera –y no al revés como pasa ahora-“, sí, se lo dije sabiendo que venía una retahíla por delante.

Pero pues él se fue, y yo me quedé. Y luego vinieron más que también se fueron, algunos sin adiós, pero todos con una despedida amarga.

Giré mi cabeza por los dos lados. Observé. Callé. Y solo una lágrima se asomó.

De nuevo, se habían ido y me quedé sola.



Creo que es momento de conseguirme un perro.


Aquí termino para reír de la ironía. 


"I'm a man
Holding the weight of love
But without it my strength just isn't enough
So strike down on me, on me"


martes, 18 de abril de 2017

Un adiós en los labios

Es obvio que me dueles, ¿sabes? Fueron cuatro años de seguirnos los pasos… muchos pasos.

Pero el último año fue terriblemente doloroso. Muchas grietas, lágrimas, mentiras, malos tratos, olvidos, respuestas estúpidas. No creo que te hayas dado cuenta de todo, digo, ¿por qué lo habrías dejado pasar, si fuera lo contrario?

Me duele saber que no soy la persona que necesitas, o que quieras lo suficiente como para mantenerla a tu lado el resto de tus días. Más me hiere saber que soy yo la que se dio cuenta y la que se tiene que ir a pesar de todo el amor que siente por ti.

Nunca me verás con la misma intensidad con la que yo lo hacía, nunca me dirás qué tan guapa soy para ti como yo solía susurrarte al oído en cada oportunidad solo para hacerte sonreír. No me robarás un beso como yo lo hacía, con esas ganas de llenarse de ti. O simplemente, dormir tan tranquilamente como me pasaba cuando me dejabas tu aroma impregnado.

Nada de eso, jamás… Que de cualquier modo, nunca habría ocurrido.

Supongo que no era mi oportunidad… Te lo dije algún día, a mí las cosas buenas no me duran, incluso pocas veces me pasan. Son como las estrellas fugaces, tan rápido como llegan, tan rápido como se van. Efímeras.

Así tú.

Pero bueno, ¿qué más podría decir nuestra historia?

Te lo revelé, todo el dolor y la decepción. En lugar de quedarte y pelear, decidiste irte y darme un espacio que yo nunca pedí. Te alejaste argumentando que yo necesitaba tiempo, y me dejaste cuando más sola me sentía, cuando más vulnerable fui, cuando más quería de ti.

Así le echaste tierra a todo. ¿Qué más, no?

¿Te dolió, o fue solo un como paso más? No tengo ni la menor idea de por qué toda esa lejanía. Dejas morir a pesar de que la solución está en tus manos.

Yo no quería tiempo o espacio, solo quería más de ti y que me demostraras que en verdad querías estar conmigo (lo que no hiciste durante los últimos dos años de relación).

Lo que me terminó de ahogar fue esa indolencia, esa desaparición constante, ese ‘valemadrismo’ para conmigo. Te lo repetí, no me soltaste pero no lo arreglaste. Simplemente dejaste que –de nuevo- todo lo arreglara yo. Para que esa misma mujer regresara como si nada hubiera pasado, sonriera y te volviera a besar a pesar de todo lo malo y lo bueno. Para ser la incondicional, la tonta incondicional.

¿Es cobardía, acaso? ¿Crees que no me doy cuenta de tu ley de mínimo esfuerzo?

Hace muchos años, de verdad que bastantes, me prometí nunca más dejarme perder. Esta vez no será la excepción, claro. No, no lo es.

Pero aún tengo la herida abierta. Fueron cuatro años de inventarte justificaciones, de amarte con los ojos vendados incluso sabiendo lo que pasaba tras el telón. Fueron muchos días de sonrisas, claro, pero fueron más pesados los ladrillos que me pusiste en la espalda.

Hoy, lo que me resta es una bolsa con todas tus cosas, tus fotos y tu anillo que me recuerda una promesa que no podremos cumplir. Además claro de todos mis nudos mentales y en la garganta. Un adiós en los labios.

Hoy, la loca de la casa solo quiere dormir.

Hoy, solo quiero limpiarme las lágrimas y seguir adelante.

Hoy, soy yo… Y tú a la lejanía, sin que mis ojos te alcancen.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Petición para el universo

Es solo amor lo que se necesita para hacer al mundo girar. Quiero ese amor que se convierta en magia y me haga soñar una vez más.

Quiero a ese hombre que no le dé miedo volar conmigo, que le gusten los paisajes y las puestas de sol. Que le guste cuidar de mi mundo como a mí me gustará cuidarlo.

Me gustaría que me tomará de mi mano como si nunca hubiera estado lejos, como si fuéramos parte de una misma historia eterna, la cual no queremos que acabe jamás.

Quiero que le gusten mis gemidos así como yo podría soportar sus ronquidos. Que la cama no sea solo un límite, sino una expresión más de nosotros mismos.

Que me deje amarlo, entregarle todo lo que tengo y más. Que me deje ser su aliada, desde el escritorio hasta la recámara. Y que esta lista no le dé miedo, porque sabrá que lo mismo le puedo ofrecer… y mejor, que le guste.

Que me deje decirle cuánto lo admiro, cuánto me gusta, cuánto le amo sin que sea una carga para su espalda. Y que no se detenga a mirarme perdidamente como si fuera el horizonte.

Alguien que me permita deshacerme en sus brazos, que me deje andar a su lado. Que sea mi fuerza y guarida, y que me deje ser su refugio para los buenos y malos momentos. Que sepa que incondicionalmente voy a estar ahí para hacerle fuerte, para ser lo que él necesite.

Que pueda reconocer que no todas las respuestas se tienen en el bolsillo, y con la humildad que le permita reconocer que no todo tiene que ser resuelto por sus manos.

Quiero ser parte de su vida, una gustosa, y que no solo le adorne los fines de semana; sino que me deje acompañarle en los días nublados y en las noches frías de domingo. Que me deje ser cariñosa y que no me haga sentir como un estorbo, carga o cosa inútil.

Una persona que le guste crecer, hacer más y compartirlo. Porque eso haremos con nuestras vidas.

Si cree, usted, que pido mucho es porque seguramente no me conoce cuando amo… Porque esto y más he sido. Porque más de esto seré.

No es solo un hombre, va más allá de una idea.


Es amor, ese que se vuelve magia entre las manos.