Bueno, otro que se nos va… Enterito, esos 365 días andantes se nos fueron –de nuevo- como agua entre las manos. Pero creo que han sido gratificantes las lecciones que nos dejo.
Al inicio (y sin empleo) empezaba a andar de nuevo ante los rieles de algo establecido: los medios. Primero con el señor Julián Andrade que me dio oportunidad de entrar y rehacer lo mucho que se rompió a lo largo de los últimos meses de mi pasado trabajo. Ahí conocí a personas que me han dejado tanto, y que les tengo gran aprecio por esa calidad humana que siempre me mostraron.
Además, me enseñaron otra parte del periodismo, ese que se hace sin gritos, descalificaciones, manotazos y berrinches. Ese periodismo donde deja la víscera sólo sobre las notas, y no sobre los peldaños de la estriba laboral. Se trata de Deyanira Morán, Jorge Santa Cruz, Irving Pineda, Nayelli González, Jaime Morales, Ulises Basañez, Rosalinda Olvera, Sergio Bañuelos, José Núñez, Leyda Martínez, Paulina Tavares, María Acosta… y otras tantas personas, que aunque olvido sus nombres, están en mi memoria.
Luego, de regreso al desempleo, y con ello, de nuevo a la escuela. Los idiomas no es lo mío –siendo mmmuuuuyyyy honesta- pero encontré una forma más para poder terminar (por fin) mi licenciatura. Y heme aquí, sólo al Ceneval de distancia para iniciar mis trámites de titulación.
Y aunque no sea de lo más amigable regresar a las aulas dos años después de “egresar”, si lo es cuando te das la oportunidad de disfrutar de nuevo esa vida universitaria. Llena de café, desvelos, libros y discusiones. Otra vuelta a una hoja ya vivida, pero siempre extrañada (menos las tareas, obviamente).
De ahí, se quedan como siempre mis hermanos de la carrera y –espero- de toda la vida. No más, no menos que Carla Cisneros, Mochis Conde (por algunos conocidos como Jorge), Ernesto Ordoñez, Erika Días (aunque se le conoce como otra Valhaus), Liz Aguilera, Silvia Díaz, Ixchel Ruiz, Adriana Miranda, Benito (y sus alias –aún muchos sin nombrar-) y Sergio de la Rosa. Además de la gente que es importante en mi vida, alias Guadalupe Díaz, Janis Ortuzar y Silvia Esnaurrizar.
Después, de regreso a los medios… Esta vez, termine en un periódico, el cual me ha dado lecciones desde la base del periodismo. Y aunque no concuerde con muchas de sus líneas, siempre ha sido grato saber que voy en buen camino. No me queda más que agradecer a Beatriz Fregoso, el prof. Sergio, Arturo Pérez, Elisa González, y toda la banda linda de Grupo Imagen Multimedia.
Sé que me resta mucho por andar, aún quedan días de este 2011, así que hay que andar. Este año fue de absoluto conocimiento y resarcimiento interno… Muchas cosas fuertes que pasaron en casa, pero que hoy me dejan más libre y con menos ataduras. Cada vez voy descubriendo más a esa niña perdida en el desierto, y recuperando lo que un día enterré bajo miles de capas protectoras.
Por eso, tengo que agradecer a toda la familia Nieto. Por aguantarme, y mostrarme que a pesar de los altibajos, ahí están.
Hay muchas personas más a las cuales hay que reconocerles su paciencia y datos culturales; pero si las recuerdo a todas, creo que esto nunca se acabaría, y la verdad es que no quiero hacer un texto que acabe de leer el próximo año nuevo. Sólo me queda recibir las nuevas experiencias que vienen, y con ellas, todas las personas que se quieran agregar a mi lista.
Gracias a todos, y nos seguiremos viendo, no sólo en 2012, sino más adelante.