viernes, 9 de diciembre de 2011

En actos de magia, para desaparecer...

Definitivamente hay cosas que se rompen, más si se dejan a la intemperie, solas, en la clandestinidad, o simplemente varadas.

Puedo decir que aunque tengo muchas grietas, aún sigo guardando la esperanza en la humanidad, la cual ocupa el lugar de la fe que le tenía, porque bueno… Sí, la he perdido.

La gente como tal no se da cuenta de las cosas simples, de las cosas bellas que se nos ofrecen día a día, y que hacen nuestros momentos especiales. Desde esos clásicos errores que aunque piensas no volverán a ocurrir, vuelves a incurrir en ellos; o esperar a que llegue un nuevo día, el cual aún no estaba planeado o destinado para algo más, que simplemente vivir.

Nos enfrentamos a nuestra realidad de vida, de saber que respiramos, y que lo hacemos a pesar de que miles o millones de personas dejan de vivir a cada segundo alrededor del mundo. Seguimos andando, algunos como autómatas, y otros con el paisaje como distractor.

En realidad, me siguen doliendo muchas actitudes, decadencias, faltas de humildad, incluso de consciencia; pero prefiero ese mismo dolor, a saberme indolente, hipócrita y falsa en mi concepción de persona.

Prefiero seguirme enamorando de esa persona totalmente inadecuada, pero sé que al menos puedo sentir aún ese rush que llena el espíritu de todos y cada uno de nosotros. Prefiero bailar –sola o acompañada- y cantar, a amargarme el andar diario de mi cotidianidad.

Mejor, prefiero sonreírme ante mis errores, aprenderles y seguir adelante. Prefiero ser cursi, romántica, tonta, olvidadiza, encapsulada, terca, testaruda, apasionada… Todo eso, lo prefiero, antes de dejarlo en el pasado y convertirme en ese “uno más”.

Mi esencia, no volverá a ser la misma que ayer, pero prometo que será mejor.

Sí, me volviste a herir (¿y la novedad?), pero sé que fue la última. No, última como he dicho algunas tantas veces atrás. No. Es porque en verdad ya me dejaste en ceros, ya no tengo nada que ofrecer a nadie, y por lo tanto, ya no tengo otra cosa que puedas lastimar en mí.

Me canse de dar, dar, dar y dar… Sólo para después recibir nada, o un gracias y no regreso. No, ya no. Es clase primera de supervivencia: no dejarte en la nada.

Alguien me dijo que tiendo a dar “señales” equívocas de entrada, y que sumado a que a los ex les gusta pensar que pasa “algo” aún con las ex, provocó todo este escenario. En primera, no, nunca fueron esas señales las que te di. Eso porque siempre quise ser una buena amiga tuya, nada más. Y después de rompernos, quise mantener esa amistad. Lo siento por ti, porque no lo superaste.

En realidad no es que no entienda mis ademanes mal interpretados, pero pues, así soy y así me asumo. Ya, si me vuelvo a equivocar, pues ni modo. No tengo por qué agobiarme. Si he de encontrar a la persona correcta, lo tendré que hacer, y si no, será bello ver el camino.

En cuanto a que les gusta preservar la idea de que hay algo más en nuestra “amistad post”, pues no, tampoco. ¿Creías en serio que todo era borrón y cuenta nueva?, ¿después de todo lo que paso? (No bueno con tu novatada...)

Paso, y sin ver.

Me seguiré equivocando, lo sé. Seguiré pidiendo disculpas por lastimar, me queda claro. Volveré a caerme mil y un veces más, está más que establecido. Pero no será contigo, y créeme que me sé levantar, y sin ti.

Una noche más que paso sin ti. Y, ¿sabes? Sigo riendo, coqueteando, amando, queriendo, y siendo la misma que fui aquellos días, en los cuales ninguno de los dos sabía en dónde pararíamos. Y sí, fuiste la luz de mi andar, pero te volviste aquella obscuridad de la cual quiero huir.

Me despido… bueno no, más bien desaparezco de ti y de esos recuerdos que hoy borro de mi récord.

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