jueves, 8 de febrero de 2024

Precaución: personas en reparación

La vida está hecha de momentos, ¿no?


De heridas.

 

De repararse y ponerse de pie.

 

Uno no sale de los momentos sin lastimarse, sangrar y sacar lo mejor de lo peor. De lo contrario, solo viviríamos tres meses y –luego- gracias por participar.

 

Somos sobrevivientes.

 

Tenemos la habilidad de rompernos y rearmarnos. Ser una nueva versión de nosotros mismos. No de esas que mencionan los que gustan de cobrarte por la obviedad, sino de verdaderas etapas y ciclos que se cierran conforme vamos adaptándonos a nuestro entorno.

 

Pasamos por una serie de brotes de metamorfosis donde solo lo esencial queda.

 

Me he roto tantas veces como he crecido. He cambiado tanto que la mujer que soy ya no soy la niña de ayer. A veces no la puedo reconocer en el espejo.

 

Y estoy pasando por ese duelo. Por desear el pasado sin soltar el futuro.

 

He estado ahí. En este momento. Mil y un veces. Y lo volveré a estar. Lo prometo.

 

Hace unos años me rompí. Totalmente. No hubo más que cenizas con aroma a cigarro, cerveza y sal. Y me quedé sola. Mi círculo de seguridad se me cayó, desapareció. No supe bien por qué, incluso hoy lo desconozco.

 

El hecho de que “te portes bien” o “seas buena gente”, no siempre será pagado de la misma manera. Y está bien.

 

Así es la vida. Y, en serio, está bien.

 

“When you try your best, but you don't succeed

When you get what you want, but not what you need

When you feel so tired, but you can't sleep”

 

En ese momento, en un ejercicio de auto-abrazo, un auto-apapacho (no encuentro otra forma de explicarlo) pensé en todas esas veces que estuve sola en mi vida. Y topé con el hecho de que salí adelante, llorando pero lo logré.

 

Sangrando pero lo logré.

 

Aprendiendo pero lo logré.

 

En ese momento, supe que saldría adelante a pesar de toda esa nube de pesimismo, de dolor, de melancolía y de soledad.

 

No pasa nada. (Claro que pasa, pero vamos... ¿es tan grave, de verdad?).

 

“Tears stream down your face

When you lose something you cannot replace”

 

Hace un año mi niño se rompió. Entre mis brazos, con los ojos vendados, supe que algo no estaba bien. No, no lo estaba.

 

Lo vi sufrir. Lo vi llorar. Lo vi sintiéndose solo, vulnerable. Ignorado.

 

Y no, no estaba solo. (¡Maldita sea, no lo estaba!) Pero sé que así se sintió.

 

Abandonado.

 

Mi labor desde entonces fue desarmar, limpiar, sanar, recuperar y avanzar. Con coraje, con lágrimas, con malos pensamientos y deseos, con llagas, con ternura, pasión y entrega. Amor.

 

Me toca reparar. Sobre todo, a enseñarle cómo repararse él mismo, de poco a poco, paso a paso. Sin estar solo, sin sentirse solo. Enseñarle a no estar solo porque no lo está. Pero que si necesita estarlo un momento, también está bien.

 

“Lights will guide you home

And ignite your bones

And I will try to fix you”

 

Ahí vamos. Ahí él va aprendiendo a crecer y a que el mundo, en realidad, no es tan malo como él cree. Que, a pesar de toda la mierda que vio y sufrió en su corta vida, puede sacar lo mejor y disfrutar sus días sin miedo, con alegría, agradeciendo.

 

Que no todo es blanco y negro. Y que eso, también está bien.

 

Y que él está en su derecho de cambiar. Cambiar para sobrevivir. Sin dejar de ser. Sin dejar de sonreír.

 

 

***Es sabido que Chris compuso Fix you para su esposa, Gwen, después que ésta última perdió a su papá y atravesó por una fuerte depresión debido a ello. Como apoyo, una expresión de amor. Y sí, puedo entenderlo totalmente.