miércoles, 22 de febrero de 2017

Petición para el universo

Es solo amor lo que se necesita para hacer al mundo girar. Quiero ese amor que se convierta en magia y me haga soñar una vez más.

Quiero a ese hombre que no le dé miedo volar conmigo, que le gusten los paisajes y las puestas de sol. Que le guste cuidar de mi mundo como a mí me gustará cuidarlo.

Me gustaría que me tomará de mi mano como si nunca hubiera estado lejos, como si fuéramos parte de una misma historia eterna, la cual no queremos que acabe jamás.

Quiero que le gusten mis gemidos así como yo podría soportar sus ronquidos. Que la cama no sea solo un límite, sino una expresión más de nosotros mismos.

Que me deje amarlo, entregarle todo lo que tengo y más. Que me deje ser su aliada, desde el escritorio hasta la recámara. Y que esta lista no le dé miedo, porque sabrá que lo mismo le puedo ofrecer… y mejor, que le guste.

Que me deje decirle cuánto lo admiro, cuánto me gusta, cuánto le amo sin que sea una carga para su espalda. Y que no se detenga a mirarme perdidamente como si fuera el horizonte.

Alguien que me permita deshacerme en sus brazos, que me deje andar a su lado. Que sea mi fuerza y guarida, y que me deje ser su refugio para los buenos y malos momentos. Que sepa que incondicionalmente voy a estar ahí para hacerle fuerte, para ser lo que él necesite.

Que pueda reconocer que no todas las respuestas se tienen en el bolsillo, y con la humildad que le permita reconocer que no todo tiene que ser resuelto por sus manos.

Quiero ser parte de su vida, una gustosa, y que no solo le adorne los fines de semana; sino que me deje acompañarle en los días nublados y en las noches frías de domingo. Que me deje ser cariñosa y que no me haga sentir como un estorbo, carga o cosa inútil.

Una persona que le guste crecer, hacer más y compartirlo. Porque eso haremos con nuestras vidas.

Si cree, usted, que pido mucho es porque seguramente no me conoce cuando amo… Porque esto y más he sido. Porque más de esto seré.

No es solo un hombre, va más allá de una idea.


Es amor, ese que se vuelve magia entre las manos.