viernes, 9 de marzo de 2012

Ironías nuestras...

En realidad, siempre que me mirabas, te dabas cuenta de que no soy una persona sencilla de comprender. No, en lo absoluto.

Siempre fui esa mujer que siempre deseaste, y que nunca te atreviste a pedir. Me fije en ti, como un mal recuerdo en una noche de lluvia.

Te represente tus mejores besos, después de las más amargas lágrimas. Me convertí en tus sueños de noche, tus deseos al despertar, tus besos al llegar, y los golpes al irte.

Fui esa violencia que te azotaba contra la mar. Todos esos malos sueños que te dejaban noctámbulo, pero que siempre te hacían disfrutar el café de la mañana.

Tu primer libro del mes, ese trago de vino, el trozo de queso, la plática por la madrugada, los besos al despertar; la miel de tus días y la hiel de los anocheceres, a los cuales, jamás supiste llegar sin mí.

No más que esa miel obscura que siempre te protegía, incluso, en las peores tragedias de tu vida.

Siempre te lleve a ese camino, esa ruta en donde mi risa nerviosa te perdía. Esas mejillas sonrojadas, y esas manos que me tocaban, se dejaban llevar por mis miradas furtivas.

Me acompañaste al rincón donde me abandonaste, donde te grité, donde me perdí en tu ausencia. Donde tus labios se distanciaron de mi frente, y ocuparon el mismo lugar que tus ojos.

Fue ahí donde el amor se extinguió. Donde me convertí conflictiva, donde me guardaba mientras tú me buscabas a gritos. Donde yo te deje para que te encontraras, para que luego yo te reafirmara… Sin pensar que era exactamente lo mismo que tú me hacías.

Lealtad, amor, sexo, besos, cariño, nostalgia, rosas, café, cerveza, manos, caricias, risas, bochornos, peleas, lágrimas, golpes, sonrisas, platicas, chistes,… Todo eso y más…

Todo eso y más te perdiste… Hoy, tú sin mí… y hoy, yo con alguien más.

domingo, 4 de marzo de 2012

Espejos...

>Hay veces que me encantaría ser tan mala persona como muchos creen. Me gustaría tener el valor de convertirme en ese ente negro, egoísta, cascarrabias, ruda, y hasta grosera.

Me encantaría ser todo lo que ustedes pueden llegar a pensar que soy: una cualquiera, una golfa, irresponsable, poca cosa, intransigente, ególatra, inconsciente, drogadicta… vaya, todo lo malo que puede ser una mujer.

También me gustaría saber qué tengo que hacer para terminar con todas tus expectativas hacía mí. Son de esas cosas que me causan morbo, me fascinaría saber cómo decepcionarte, y así, hacerte entender que soy humano y me seguiré equivocando.

Podría apostar que todo lo malo que crees que soy, sólo es falta de conocimiento. Sí, de ese conocimiento sobre la persona, que sólo adquieres conforme el trato de dos o más personas. Me encantaría saber, qué impresión te di, para saber en qué circo voy a jugar.

De esos circos que sólo tú te crees, me rompes, quiebras, haces pedazos, tiras desde el trampolín, y todavía esperas que caiga de pie. ¿Qué cómo?.. Pues eso supongo que yo debo de saber, ¿no?

Son de esas cargas que un día te cargaste, para ayudar al dueño del montón, y que hoy, tú te cansaste. Y al soltarla, te reclama el dueño, preguntándote por qué dejas esa responsabilidad, así como así…

Algo se rompió… Creo que fueron mis ganas de seguir, mi tolerancia o algo que me fortalecía… Ni modo, tendré que volverme a quebrar, a dejar que todo se desvanezca…

Hay veces que sólo me gustaría perderme… Entre esas voces, rumores, críticas, angustias, regaños y falsas emociones, de las cuales, siempre termino siendo víctima.