martes, 22 de marzo de 2016

Por todos...

¿Qué tan mal puede estar la humanidad, que insistimos tanto en destruirnos a nosotros mismos? 

Aún recuerdo la mañana del 11 de septiembre del 2001. Estaba en los primeros días del primer año de preparatoria; justo fui por algo de comer a la cafetería cuando los televisores mostraban la imagen de las (ahora extintas) Torres Gemelas de Nueva York, tras ser impactadas por dos aviones comerciales. El titular: Atentado Suicida en La Gran Manzana.



El hecho, sin dudarlo, terrible y lamentable. Era de las primeras veces que sonaría el concepto "terrorismo" tan 'a puertas abiertas' en los medios de comunicación, y que era explicado por personal del gobierno de todas las naciones. 


El mundo no sabía qué cara poner, ni cómo condenar, mucho menos qué hacer. Era uno de los crímenes más duros en la historia moderna de la humanidad. Pero, a pesar del gran horror y a 15 años de diferencia, hoy sigue esta lucha. 

Hoy, 22 de marzo de 2016, más de 30 personas fallecieron y otras 230 más resultaron heridas tras unos ataques perpetrados en el Aeropuerto y en el Metro de Bruselas, capital del Bélgica. 


Esto después del atentado en París, Francia. Con disparos, fueron asesinadas 137 personas y 415 resultaron heridas en varios puntos de la ciudad, entre ellos un estadio y varias calles. Esto, el 13 de noviembre de 2015. 

Las imágenes fueron totalmente impactantes. Una de las agresiones ocurrió en el teatro Bataclan, donde esa noche se presentaba Eagles of Death Metal. Muchos murieron durante el desorden (como en todo buen concierto, la oscuridad y ruido dificultó entender la agresión); pero otros corrieron para salvar su vida. Desde colgarse de un barandal hasta resguardarse en la azotea fueron algunas de las alternativas. 


El 7 de enero de ese mismo año, empezaba la historia en territorio francés. En esa ocasión, la redacción del semanario Charlie Hebdo fue el lugar siniestrado. Doce muertos y otros 11 lesionados. En un ataque directo, los agresores ingresaron al edificio a tiros, no se detuvieron hasta la oficina del jefe de la publicación, donde mataron a nuestros compañeros periodistas. Eso, sin mencionar a los policías acribillados afuera de la instalación.

No fue el único ataque en esas semanas, se sumaron otros dos que, junto con los operativos antiterroristas, terminaron con un saldo mortal de 22 personas. 










Estos ataques fueron adjudicados al grupo Estado Islámico. Bajo la religión musulmana, arremetían contra aquellos que -a su modo de ver las cosas- atentaban contra su religión, sus creencias, su pueblo. 

Ellos querían hacer justicia, de la que ellos llamaban justicia. Y es que tampoco la han visto fácil. Han sido años de recibir ataques por parte de Estados Unidos y de sus aliados, sobre todo después del 11S. Además, hay que sumar los pocos resultados tangibles de la llamada "Primavera árabe", después de la cual todo debió girar en beneficio de los habitantes del Oriente Medio. 

Una de las muchas expresiones de odio de ISIS (como también se conoce al grupo Estado Islámico) fue decapitar a quienes capturaban. Así , el espectáculo de terror se extendió a través de YouTube, donde eran publicados vídeos de decapitaciones.



No solo se trataban de norteamericanos, también de ciudadanos franceses, ingleses, y de otras partes de Europa. 

Entre ellos y Boko Haram, otro grupo de agresores terroristas que mantiene sus operaciones sobre todo en Nigeria, Chad y Camerún; han mantenido en zozobra a Oriente Medio y Europa Occidental. Nigeria es el país más afectado, con más de seis mil millones de dólares en pérdidas y más de 20 mil muertes. 

Pero el territorio que es bastión y ring de pelea es Siria. Hay más de cuatro mil 500 muertes provocadas por los bombardeos de los países aliados y por los atentados de ISIS y Boko Haram, de acuerdo con el Observatorio Sirio. Por ello, la emergencia humanitaria que solicitaba asilo para miles de civiles que se vieron en medio de una guerra sin nombre. 



Sin embargo, hay dos grandes riesgos en esa tarea: recibir a los sirios y que entre ellos se filtren terroristas. El segundo es, bueno, que no logren llegar a su refugio. Así ha pasado con cientos de personas que fallecen en naufragios durante su intento para llegar a otros países. De ahí, esta imagen... 


Llevamos miles de años habitando este planeta, y aún no encontramos la manera de no extinguirnos, de no terminar con nosotros mismos, de vivir en paz. 

Hay sangre en los pisos, madres y padres llorando a sus hijos, hijos enterrando a sus padres. Injusticia en todas las vistas. Muerte de todos los colores. 

Es un tema que a todos nos ha tocado, gracias a los medios de comunicación y redes sociales, y que aún no nos deja de sorprender. ¿Cómo es posible que nos estemos haciendo esto?

No es posible que mueran miles de personas en nombre de una guerra religiosa, en nombre de un dios, en nombre del poder. Es increíble pensar en todo lo que las víctimas han pasado. 

Pensemos en los familiares de las más de 200 jóvenes secuestradas en Nigeria por Boko Haram; pensemos en el padre (y único sobreviviente) de Rajoy, el niño que se muestra tirado en la arena; en los seres queridos de los muertos en los atentados en París, Bruselas, Nueva York, Madrid, Inglaterra, Damasco. 

¿En realidad son víctimas colaterales?, ¿deberían de existir? 

En Siria, los pobladores se preguntan dónde esta Alá, al momento de un bombardeo. En que son víctimas del dedo de un militar con el poder de apuntar y tirar una bomba, sin saber (al cien por ciento) si no hay civiles en el punto cero. Quienes los están atacando, posiblemente, no conocen su vida, su realidad, el sufrimiento por vivir en un lugar desafortunado. ¿No creen que tienen -por lo menos- un poco de razón al sufrir y pedir ayuda?

Mueren niños tras las bombas contra escuelas confundidas por bastiones de rebeldes. Mueren mujeres en sus hogares quemados por extremistas; y mueren sus hombres abatidos durante sus reuniones en templos estallados por una bomba aérea lanzada por quiensabecuál nación. ¿Ellos no son víctimas también?

Todo porque cada bando cree tener la razón y hacen competencias de mártires, piensan que tienen la justicia entre sus manos. Y lo cierto es que solo unos pocos tienen la posibilidad de superar sus carencias. ¿No deberíamos pensar más en ello?

Este no es más que un recuento rápido de todo lo que ha pasado en poco más de un año. Son muchas las cifras, los datos, las anécdotas, pero sobre todo las vidas humanas que se perdieron injustamente, solo por estar en el momento equivocado, en el lugar equivocado. 

Estoy en la Ciudad de México, afortunadamente con techo, comida, vestido, familia y seres queridos cerca. Aquí se vive una guerra diferente, llena de contrastes socio-económicos y políticos, que es más dramática en unos puntos que en otros. Pero a pesar de ello, aún puedo darme el lujo de desconocer el dolor de perder a un ser querido durante un bombardeo.

No por esa guerra, que no me deja tranquila, no debo sumarme a las condenas por el genocidio que estamos haciendo. Porque por cada voz que calla, hay otra que injuria contra los demás. Y lo siento, pero no hay humanos de segunda, por cada uno hay que levantar la voz. 

No pretendo llamar la atención, no pretendo sumarme a las filas del llamado "tren del mame", solo quiero desahogarme de la mejor manera que sé hacer: escribiendo. Además, claro de dejar algo de música para acompañar el momento.




miércoles, 9 de marzo de 2016

Música y de noche...

Generalmente, solo trato de pensar y escribir. Aunque casi siempre funciona a través de la inspiración, -sí- que ésta sea la que escriba a través de mí. 

Esta noche (o podrán pensar en cualquier uso horario diferente) escuchó llover, en ciertos puntos es más fuerte que en otros. Pero definitivamente hay algo de vacío afuera, algo de soledad también. 

Por eso no quiero hablar. Bueno, yo hablar propiamente porque nadie ha dicho que la música no lo pueda hacer por nosotros. Como un tipo de abogado, solo que un poco más noble, leal y honesto. 

So, aquí va la lista para estos días oscuros, lejos de la calidez humana. 


So when your hopes on fire
But you know your desire
Don't hold a glass over the flame
Don't let your heart grow cold
I will call you by name
I will share your road


Bob Dylan- Not Dark Yet



She wrote me a letter and she wrote it so kind
She put down in writin' what was in her mind
I just don't see why I should even care
It's not dark yet, but it's getting there


Kings Of Leon - Notion



I just wanted to know if I could go home
Been rambling in day after day
And everyone says I don't know



What have I got to do to make you want me,
What have I got to do to be heard,
What do I say when it's all over?
And sorry seems to be the hardest word



I can't sleep tonight
Everybody's saying everything is alright
Still I can't close my eyes
I'm seeing a tunnel at the end of all these lights



You keep me searching for a heart of gold
I've been a miner for a heart of gold.
And I'm getting old


Johnny Cash - If you could read my mind



If I could read your mind, love
What a tale your thoughts would tell
Just like a paperback novel
The kind the drugstores sell


Bon Iver - Come Talk To Me (Original de Peter Gabriel)

You lie there with your eyes half closed
Like there's no-one there at all
There's a tension pulling on your face
Come on, come talk to me



Now all your love is wasted?
Then who the hell was I?
Now I'm breaking at the bridges
And at the end of all your lines



And so it is
Just like you said, it would be
Life goes easy on me
Most of the time
And so it is
The shorter story
No love, no glory
No hero in her sky


Alabama Shakes - You Ain't Alone



You aint alone, so why you lonely?
there you go on the dark end of the street
are you scared to tell somebody how you feel about
somebody? are you scared what somebody's gon think?
or...
are you scared to wear your heart out on your sleeve?
are you scared me?



I don't care what consequence it brings
I have been a fool for lesser things
I want you so bad
I think you ought to know that
I intend to hold you for the longest time



You're my downfall, you're my muse
My worst distraction, my rhythm and blues
I can't stop singing, it's ringing in my head for you




You say I'm crazy
'Cause you don't think I know what you've done
But when you call me baby
I know I'm not the only one


Iggy Pop - The Passenger

Get into the car
We'll be the passenger
We'll ride through the city tonight
See the city's ripped backsides
We'll see the bright and hollow sky
We'll see the stars that shine so bright
The sky was made for us tonight


Pixies - Hey



But hey, where have you been?
If you go I will surely die



I'm gonna stop wasting time
Somebody else would have broken both of her arms


David Bowie - Ashes To Ashes



I never done good things (I never done good things)
I never done bad things (I never done bad things)
I never did anything out of the blue, woh-o-oh
Want an axe to break the ice
Wanna come down right now



Though the pressure's hard to take
It's the only way I can escape
It seems a heavy choice to make
But now I am under.

martes, 8 de marzo de 2016

Y sí, sin ti

Tan rápido escucho llover y me calmo. No sé bien en qué consista la melancolía que suele embriagarme cada vez que me oculto de ella, pero al mismo tiempo me exige escucharla. 

No sé si solo sea culpa de mis pensamientos, de mi absurdo romanticismo, o de esa necesidad de sentirme sola. El punto es que -bueno- la magia no acaba mientras llueve de noche. 

Por ejemplo, esa vez que te vi correr debajo de la lluvia. Éramos solo unos niños jugando a ser adultos. Necesitábamos más tiempo para vivir de "a rápido". Necesitábamos más de nosotros mismos y de la inocencia que era amar entonces. Nunca entendí si era tu hermosa sonrisa, o el brillo de tus ojos, o simplemente la expresión picaresca; pero todo eso se me hacía irresistible cuando iba tras tus pasos, jugando a que no te atraparía (hecho que terminó por pasar al final de nuestra historia juntos). Tu aroma mezclado a la tierra mojada -uhhmm- era uno de mis mayores placeres. 

¿Por qué no jugar a que nos quemábamos debajo de la lluvia? Porque esas ganas nos ganaban de más en más, de poco a poco. Teníamos muchos sueños y muchas esperanzas que pronto se habrían de agotar ("les faltaba el aire", me gustaba decirte). De repente la tarde se hizo noche, y la noche madrugada. La vida se hizo corta para los dos, y envejeció con nosotros en sus manos. 

Aprendí a caminar y disfrutar ese frío. No era en sí mismo un castigo, más bien la enseñanza sobre saberte vivo y -en contraste- de sangre caliente. Estaba sola. Sola caminaba por las largas calles llenas de personas pero vacías de ti. No entendí entonces que no te volvería a ver, que simplemente huiste de mis días. 

Eran las pesadas prendas húmedas contra la piel lo que me recordaba que ya no estabas tú. Porque como mi blusa, así de pesada era tu ausencia. Tu recuerdo se pegaba a mi piel, y el frío lo  hacía cada vez más duro. Tu aroma ya no venía acompañado de dulces recuerdos infantiles.

Luego aprendí a correr sola debajo de la niebla. Esa blanca niebla que solo disfraza la oscuridad de la noche -era como imaginarse si la luz solamente fuera blanca-. Corrí, y corrí, y corrí hasta olvidar que estabas ahí. Porque ya no estabas ahí. Porque fuiste tú el que me negó, el que me olvidó, el que decidió no estar más. El viento quemaba mis poros, la luz cerraba mis ojos, pero mis manos... Mis manos rompían la estela. 

Y pensar que también llueve cuando hay sol. Pensar que también llueve cuando hace calor. Es de esa lluvia que dura poco, y que así como llegó se fue. 

O esa lluvia que azota con fuerza tu cuerpo. Que más que lluvia, pareciera una ola de rencores contra ti y tu pecho. Que rompe con todo a su paso, que es más viento que agua, que es más incertidumbre que calma. Como estar atrás de la tormenta. Sí, como estar detrás de la tormenta. 

Hoy. Desde aquí. Esta noche, escuchó como la lluvia azota mi ventana. Parece que hiciera un llamado, que se arrepintiera, que ojalá nunca se hubiera ido. Y mientras tanto, yo. 

Yo, sola en mi habitación. Sacándome la ropa húmeda, después de correr a contra viento. Entiendo que la ropa se seca, el cuerpo se calienta, y yo encuentro mi lugar en el mundo. Y sí, sin ti.