domingo, 9 de octubre de 2022

Fuimos y ya no

Alguna vez tuve una amiga.

De esas con las que creces y maduras. Con las que juegas y descubres; luego tomas, bailas y te desvelas.

De las que quieren algo diferente, un sentido de la vida aparte.

De repente, ella dejó todo y cambió.

De repente, se alejó y se ocultó para que yo no la viera crecer y envejecer más.


Alguna vez tuve a un amigo

De esos que te dan la mano en los momentos difíciles. De esos que están ahí cuando menos te lo esperas. De los que tomas un café para redescubrir el mundo y sus tonalidades. 

Con los que retomas la vida y una cerveza.

De repente, le tocó irse sin siquiera despedirse.


Alguna vez tuve a una amiga.

De las que confías desde siempre, que te enseñan y con las que platicas.

Con las que avanzas.

De repente, creyó en esas cosas en las que únicamente las personas solas creen. En esas tonterías que malinterpretan solo por no querer ver lo que había enfrente.

Idas y venidas. Hasta que nunca más fue.


Alguna vez tuve un amigo.

De esos que te hacen reír, llorar, platicar y debatir. Con los que te gusta salir. Con los que te sientes en hermandad. Protegida.

De los que no quieres perder.

De repente la conoció y la vivió. Tiempo, distancias, ausencias. 

Y así se fue, lo perdí como se pierden a los grandes amigos, con y por un gran amor.


Alguna vez tuve a un amigo.

De esos con los que te diviertes, tomas y sales. Con el que caminaba kilómetros y kilómetros hasta no querer separarnos.

Era mi amigo y pasó algo. Que ya solo no es mi amigo sino que ya no nos separamos.

Y ahí siguen los kilómetros sonriendo bajo nuestros pies.


Alguna vez fui una amiga.

De esas en las que confían ciegamente, de las que acompañan a cualquier hora y lugar, de las que pueden eliminarse de la ecuación.

De las que escuchan y que gustan preguntar, de las que están incluso en la ausencia.

De repente, se miró al espejo y notó soledad en sus ojos, lágrimas en las mejillas y palidez en sus labios.

Dejó de llamar, de buscar, de nombrar y de caminar. De creer.


De abrazar.



Alguna vez fuimos amigos.


Ahora ya no.



Whеn your belly's rumbling down the phone

When you ask for better than a storm

When you feel like you're alone

Listen for me coming

martes, 8 de febrero de 2022

El error

¿Así se sienten todos? ¿O solo soy yo que me flagelo cada vez que cometo un error?

Pasan los días, las semanas, los meses, los años… y aún pesa cada uno (y todos) de los errores cometidos.

En el trabajo, en la casa, con los amigos, con el hijo, consigo mismo. Todos. De una vez.

No solo es un pensamiento recurrente, es un sentimiento permanente. No lo dejo ir.

Hago escenarios, unos imposibles y otros no tanto. Me creo la historia y personajes de las consecuencias de mis actos. Los "hubiera" de mis lados b. Todo me bombardea.

"Tranquila Pamela, eso ya pasó… Y así tenía que pasar". Ajá, sí, ¿Segura?

No hay mayor juez que uno mismo. Siempre ha sido así.

"¿Segura que fue lo mejor?" Pues… tal vez, pero nunca lo sabrás.

Desde hace muchos años he sido así. Mis errores en la oscuridad, los analizo hasta el cansancio.

Pero hay otros que parecieran serlo y, hasta hoy, no encuentro el por qué. En realidad no lo fueron, lo hice bien, como pude en ese instante, como me demandaba la situación y consciencia.

Y en el acto, así fue. "Cálmate, estuvo bien".

El error es subjetivo, ¿entonces? Pues bien, así se leerá.

"¿Sí?" Claro. Lo siento pero así fue.

Lo siento, pero así es.

Something comes and brings me down
I get so low sometimes
Feels like I'm level with the ground, yeah"