lunes, 19 de mayo de 2008

Esperaaa... espera....

Mientras más pasa el tiempo, puedo empezar a asegurar que las dificultades que pasamos son por nuestros propios miedos hacía la misma vida que tenemos en nuestras  manos. Desde enojarnos por un trabajo dentro de la escuela, hasta la parte más compleja de nuestra vida que siempre viene siendo la relación con la familia. 

Quiero decir que con los últimos meses y las lecciones de vida que éstos me han dejado, han confirmado la idea de que todo es muy simple; solamente falta ponerle buena cara a las cosas. Sí bien el estrés es un reflejo de nuestra falta de acertividad en las cosas, puedo decir que los nervios hacía el mundo exterior y sus consecuencias son peores. Con esto quiero decir que las prioridades que tenemos en nuestra cabeza son muy distintas a las de los cientos de miles de individuos que solemos convivir en el tercer planeta del Sistema Solar. 

Siempre hay tiempo para todo -no lo pueden negar después de tener tiempo para enojarse y mentar madres, por lo menos los veinte minutos que siempre damos a ese tipo de situaciones-, el problemas es que muchas personas no pueden admitir que en realidad no quieren hacer frente de lo que pasa, y darse cuenta que han abandonado por falta de "optimismo" estas mismas prioridades. Que sí la familia, que sí el trabajo, que sí la escuela, que  sí la pareja, que sí el osito bimbo; lo que sea siempre con el hecho de mencionarlo aunque sea por un momento, ya tiene cierta prioridad en nuestra vida. 

He de ser sincera, me he perdido muchas veces en la búsqueda de esa prioridad a la cual aferrarme al no querer ver bien qué sucede en mi entorno, pero no creo que sea lo más conveniente que pueda hacer. Hoy me han dado una noticia negativa, que en vez de hacerme sentir al punto de las lágrimas, me da confort... aún no sé bien claramente, adelante igual y lo pueda entender. Sin embargo no quiero dejar ese dulce sabor de tranquilidad de mis labios que ahora puedo apreciar. 

Duele, sí claro que duele!! Digo no soy de madera, sin embargo siento que fue lo mejor en este tipo de casos, y sobretodo en este momento de  mi vida que se me han juntado tantas cosas. Creo que empiezo a buscar otro refugio de mí misma. O en realidad  no sé con claridad lo que este buscando en todos los lugares que he ido a parar en los últimos siete meses. Muchos cambios no???

Opto por la realidad de estar sentada en un computadora, con música de fondo y pensando que hoy dormiré temprano. Sí es que las cosas que tengo que hacer me lo han de permitir.

sábado, 3 de mayo de 2008

Mi mundo y su cara....

Supongo que no debo de encontrar honestidad en las palabras de los demás. No lo digo con la intención de dañar o molestar a alguna persona; màs bien es como para empezar a tirar esas mascaras que siempre imponemos ante los demás para crearnos una realidad que no podemos subsidiar -en cualquier sentido-.
Me duele pensar que es muy fàctible que a la gran mayoría de las personas con las cuales he tratado no han sido sinceras conmigo; y más me duele saber que no las puedo culpar porque hasta cierto punto he hecho lo mismo. Tenemos miedo a ser vulnerables a lo que nos pase día a día, y sobretodo sí hay un cariño o sentimiento de por medio. Que tengamos el miedo de que nos lastimen en ese punto débil que todos llegamos a tener en cierto momento.
No condeno esta conducta, sin embargo ¿por qué ser así?, ¿por qué enfrascarnos en la busqueda del ser sí ni siquiera la vaga ilusión de saber quiénes somos la podemos reflejar? Creo que hemos llegado a un punto existencial de fuga que no podemos contestar de ninguna manera coherente. Pocas veces ponemos esa cara honesta ante los demás, pero por ese frágil momento, no volvemor a tirar la jareta durante un buen rato. Creo que es hora de simplemente tirarla y dejarnos libres por ser quien somos y seremos por el resto de nuestra vida. Estaremos más tranquilos.
De los sueños hace su vida el hombre, pero no por eso debemos refugiarnos en esa realidad deprimente de no querer ver quiénes o qué somos, y sobretodo de ocultarla bajo una cara de una persona que no sabemos ni síquiera quién es. Pensar que lo que reflejamos puede ser una persona en realidad que no conocemos, nos convierte en teatreros y falsas percepciones del ser que nos ha tocado vivir.
Ni síquiera podemos serles fiel a las características que en realidad somos, es decir, no podemos serle noble a nosotros mismos. Se niega de antemano todo lo que somos, creo que entonces no debemos de tener cara para poder reprochar una mentira, un engaño, una fuga... no la tenemos porque hacemos lo mismo diariamente. Suena mediocre, y lo será hasta el día en que decidamos decirle a la persona que se ama "te amo", a la persona que te gusta "me gustas"; a la persona que odias "te odio", a quien lamentamos "pobre de tí", o a la persona que esta a nuestro lado "te quiero o te aprecio". De la misma manera saber decir un no o un sí. Es parte de nuestro crecimiento como personas, tener ese poder de decisión para ver quién somos, mostrarlo y enfrentar el mundo con esa cara limpia y decir lo que pensamos libremente, quitándonos el miedo al qué dirán, al dolor, a la soledad, al golpe, a la melancolía. A todo eso que algún día pensamos que esta lejos de nosotros, pero que más bien lo ocultamos debajo de la almohada.
Creo que es hora... hora de enfrentar todo lo que venga, no con puños pero sí con los brazos abiertos, porque todo lo que viene es aprendizaje y madurez; algo por lo que nos ha tocado estar aquí.