sábado, 3 de mayo de 2008

Mi mundo y su cara....

Supongo que no debo de encontrar honestidad en las palabras de los demás. No lo digo con la intención de dañar o molestar a alguna persona; màs bien es como para empezar a tirar esas mascaras que siempre imponemos ante los demás para crearnos una realidad que no podemos subsidiar -en cualquier sentido-.
Me duele pensar que es muy fàctible que a la gran mayoría de las personas con las cuales he tratado no han sido sinceras conmigo; y más me duele saber que no las puedo culpar porque hasta cierto punto he hecho lo mismo. Tenemos miedo a ser vulnerables a lo que nos pase día a día, y sobretodo sí hay un cariño o sentimiento de por medio. Que tengamos el miedo de que nos lastimen en ese punto débil que todos llegamos a tener en cierto momento.
No condeno esta conducta, sin embargo ¿por qué ser así?, ¿por qué enfrascarnos en la busqueda del ser sí ni siquiera la vaga ilusión de saber quiénes somos la podemos reflejar? Creo que hemos llegado a un punto existencial de fuga que no podemos contestar de ninguna manera coherente. Pocas veces ponemos esa cara honesta ante los demás, pero por ese frágil momento, no volvemor a tirar la jareta durante un buen rato. Creo que es hora de simplemente tirarla y dejarnos libres por ser quien somos y seremos por el resto de nuestra vida. Estaremos más tranquilos.
De los sueños hace su vida el hombre, pero no por eso debemos refugiarnos en esa realidad deprimente de no querer ver quiénes o qué somos, y sobretodo de ocultarla bajo una cara de una persona que no sabemos ni síquiera quién es. Pensar que lo que reflejamos puede ser una persona en realidad que no conocemos, nos convierte en teatreros y falsas percepciones del ser que nos ha tocado vivir.
Ni síquiera podemos serles fiel a las características que en realidad somos, es decir, no podemos serle noble a nosotros mismos. Se niega de antemano todo lo que somos, creo que entonces no debemos de tener cara para poder reprochar una mentira, un engaño, una fuga... no la tenemos porque hacemos lo mismo diariamente. Suena mediocre, y lo será hasta el día en que decidamos decirle a la persona que se ama "te amo", a la persona que te gusta "me gustas"; a la persona que odias "te odio", a quien lamentamos "pobre de tí", o a la persona que esta a nuestro lado "te quiero o te aprecio". De la misma manera saber decir un no o un sí. Es parte de nuestro crecimiento como personas, tener ese poder de decisión para ver quién somos, mostrarlo y enfrentar el mundo con esa cara limpia y decir lo que pensamos libremente, quitándonos el miedo al qué dirán, al dolor, a la soledad, al golpe, a la melancolía. A todo eso que algún día pensamos que esta lejos de nosotros, pero que más bien lo ocultamos debajo de la almohada.
Creo que es hora... hora de enfrentar todo lo que venga, no con puños pero sí con los brazos abiertos, porque todo lo que viene es aprendizaje y madurez; algo por lo que nos ha tocado estar aquí.

No hay comentarios: