Generalmente, no hablo o escribo sobre feminismo o machismo
ya que, como se sobreentenderá, siempre da controversia para todos lados.
Sin embargo, tras los recientes hechos violentos y contra mi
género, me siento un poco ahogada y frustrada... Lo siento, pero aquí va mi
fuga:
1) Debemos entender que entre los géneros no hay mejores ni
peores. No, lo siento señoritas, las mujeres no somos mejores que los hombres;
y lo siento macho alfa lomo plateado,
las féminas no somos de tu propiedad.
1) Bajo este primer concepto vale la pena aclarar un punto:
somos diferentes. Nuestro fenotipo así lo manda, pero así como vivimos
realidades paralelas, debemos entender que hay puntos de interconexión que nos
acercan y ayudan a ser más empáticos. Por ejemplo, el hombre tiene el mismo derecho
de llorar como lo hacemos nosotras; y la verdad es que agradecemos en el fondo
que los hombres no sufran de cólicos cada 28 días.
1) No es que no sepamos que usar una minifalda es un riesgo
constante, más si solemos andar por la calle y solas... El problema es que NO
LO TENDRÍA QUE SER. Entiéndase que la moda no es una llave de abuso, no estamos
vendiendo carne, no estamos buscando un albur o piropo grosero y, mucho menos, una
falta de respeto. Tenemos calor, nos gustan y así vivimos. Es como plantear que
los hombres no podrían vestir shorts porque podrían ser toqueteados en la vía
pública (así de estúpido su pretexto).
1) También, como mujer de 30 años de experiencia, no es que
quiera desconocer el inevitable pero odiado sentimiento de vulnerabilidad ante
la delincuencia (que termina en violación, trata de blancas, asaltos,
tocamientos indebidos, etc.) Soy idealista, pero no estúpida. Sin embargo, creo
que tengo el mismo derecho de vivir, caminar y estar, que cualquier otro
hombre. Y por eso estoy protestando.
1) Con lo anterior debo decir que: hombres y mujeres por
igual, deberíamos tener garantizado el ejercicio de nuestros derechos en un
marco de respeto y seguridad mutua.
1) Y esto, lo deberíamos aplicar tanto hombres como mujeres.
No es mandar a los hombres al final del contingente de una marcha feminista, es
invitarlos a participar en la demanda. Señoritas, señoras, no perdamos el
rumbo... No es sacarlos porque “son el problema”, sino de incluirlos para que
lo entiendan.
1) La educación se mama, es de familia. Si no les enseñamos
a los más pequeños a respetar a TODOS, no podremos exigir una sociedad libre de
prejuicios y violencia. Hay que enseñarles a valorar la vida, la
individualidad, las diferencias y la equidad. Y eso también es para con la
naturaleza, los animales, las personas, los adultos mayores, los niños, el
vecino.... TODOS SIN EXCEPCIÓN MERECEMOS RESPETO.
1) No entiendo por qué la necesidad –y necedad- de algunos
al tratar de excusarse y menguar los delitos. “Ella se lo buscó”, “pues qué
esperaba si estaba entre puros hombres”, “eso no les pasa a las señoritas
decentes”, “pues solo una puta anda tan noche en la calle”, “¿qué no tenía
quién la cuidara?”. Todas estas ideas son las que, como sociedad, justifican a
cada uno de los abusos cometidos. El primer abuso sexual que sufrí fue cuando
tenía 10-11 años, de un sujeto muy mayor, en el transporte público, a las 2 de
la tarde. ¿Acaso también me lo busqué?
1) Sí, lo lamento... Hay mujeres que se creen superiores a
los hombres. Y lo lamento porque, lejos de mostrar sus capacidades, lo único
que crean es un ambiente de competencia no sano en el que el punto -pareciera
ser- es demostrar la “inutilidad” de los hombres. No. lo siento, no puedo vivir
con ello. Los hombres son igual de necesarios, sabios, útiles, hermosos, proveedores,
e humanos como nosotras: las mujeres. Aprendamos a vivir con ello.
1) Si aún hay hombres que piensan que somos el género débil,
y que debemos vivir bajo la sombra de un “caballero”, debo puntualizar en que
no. Ya no vivimos en tiempos patriarcales donde un hogar solo se conformaba de
un esposo, esposa, hijos y perro. Hay diversas formas de crear una familia, fomentar
valores y una sociedad más humanitaria.
1) Y pues sí, nos gusta que nos traten como damas, pero entendido
eso, necesitamos caballeros. Así como ellos pagan las entradas del cine, así
como nosotras podemos pagar la cuenta de la dulcería. Así como nosotras podemos
salir a trabajar, así como ellos pueden preparar la cena. Así como ellos van
por los niños, nosotras podemos cambiar un foco. El trato y educación que se
nos da, no está peleado con el papel que desempeñemos en la sociedad.
1) Finalmente, no es un problema de la chica que se
emborracha en una fiesta, o de aquella que tomó un taxi a las 3am, o de quien
iba caminando en un paraje solitario, o de quién se enamora de un tipo en
internet. El problema es de todos, y de todos vendrá la solución. Mujeres y
hombres no podemos ser violentados; pero hoy, desgraciadamente hay madres y
padres buscando a su hija, hay otros que lloran porque se la mataron; y hay
adolescentes que no pueden denunciar que fueron violadas porque en el MP no les
creen.
Dejemos de usar pretextos para no cuidarnos los unos de los
otros, de querer justificar abusos y corrupción, de demostrar que somos la
basura que merecemos tener. Somos más que eso.
Somos todos.