lunes, 31 de julio de 2017

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Se supone que la vida es un tanto cruel y despiadada, ¿no? Digo, no creo que haya muchos argumentos en contra.

En mis pocos/muchos años de vida, es lo único que siempre ha sido constante. Y en estos últimos meses (incluso par de años, me atrevería a decir) han sido como una patada en los ovarios –obvio, soy mujer-.

Pero creo que para todo hay límites. Para todo, de verdad.

Me cansé de que las personas cercanas duden de mí. Que quienes en teoría me quieren, me dejen apartada como “un bonito recuerdo”. De aquellos que me han dicho cuánta falte les hice, pero que no se queden más que una corta temporada.

Cansada, mucho.

No, no mentí, no grité, no fue impertinente, no me enamoré, no engañé, no me cogí, no rompí, no dije, no me guardé, no lo cambié, no nada. Pero aun así, me deja un (ajeno) sabor  a metal en la boca.

Pecando entre la delgada línea de ser demasiado inocente y demasiado idiota, creo que por esta ocasión me quedé en ceros. Perdí lo que nunca hubiera pensado, lo inimaginable.

Y tras las lágrimas, detrás del coraje, de la desilusión y de la amargura, me arrastra un cansancio muy abandonado.

Hasta las personas tan torpes como yo se cansan de siempre defender, de siempre luchar, de estar atrás todo el tiempo para cuidar sus espaldas, de ser la buena durante todo el cuento, de ser la incondicional; y aun así, ser latigueada, abandonada y difamada.

He perdido a tantas personas, tantos amores, tanto tiempo. Ya no permean.

Esta vez ya no. Me cansé, es real.

Tengo todo el derecho, yo también me desmorono. Estos meses no han sido para menos, me lo merezco.

Me gané el derecho de estar en el suelo y no quererme levantar un rato. Tengo el coraje para pedir ‘bandera blanca’ y un poco de compasión. Y, ¿saben qué? Lo necesito.

Porque creo que no soy la única que debe entender, comprender, asimilar y aguantar. Porque ya lo hice lo suficiente como para que todavía tenga que luchar por ese lugar.

Es simple cansancio. Es, de verdad, bien sencillo.

Me cansé de estar llorando todo el tiempo y de no poder hacerlo sin sentir culpa, de estar rodeada de personas que finalmente me hacen sentir más sola de lo que verdaderamente estoy, de tener que aguantar patanes a la mitad de la noche; y mucho más, de ser menospreciada.

Planeo sonreír para mí. Para esta “perra infeliz” que una vez más observa el cielo desde el suelo. Que quiere caminar mientras siente el pasto entre sus dedos, respirar con el viento en sus mejillas.

Lo mejor es que quiero soltar todo. Ya no quiero ser un problema, estar en un problema, provocar un problema, o estar en medio del problema.

Simplemente quiero ser yo, y con eso ser feliz.

Algún día los volveré a ver en la calle, en estas avenidas de la Ciudad de México. Les sonreiré, tal vez me detenga a saludar. Y ya.

Porque de ese cuento ya quemé sus hojas. Porque esa mentira ya se acabó. Porque esa mujer ya se murió, y esa amiga ya se fue.

Me cansé.


Y me fui... Porque quien escribe estas palabras esta lista para algo nuevo.

A rush of blood
Is not enough
I need my feelings set on fire


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