Se supone que la vida es un tanto cruel y despiadada, ¿no?
Digo, no creo que haya muchos argumentos en contra.
En mis pocos/muchos años de vida, es lo único que siempre ha
sido constante. Y en estos últimos meses (incluso par de años, me atrevería a
decir) han sido como una patada en los ovarios –obvio, soy mujer-.
Pero creo que para todo hay límites. Para todo, de verdad.
Me cansé de que las personas cercanas duden de mí. Que quienes
en teoría me quieren, me dejen apartada como “un bonito recuerdo”. De aquellos
que me han dicho cuánta falte les hice, pero que no se queden más que una corta
temporada.
Cansada, mucho.
No, no mentí, no grité, no fue impertinente, no me enamoré,
no engañé, no me cogí, no rompí, no dije, no me guardé, no lo cambié, no nada.
Pero aun así, me deja un (ajeno) sabor a
metal en la boca.
Pecando entre la delgada línea de ser demasiado inocente y
demasiado idiota, creo que por esta ocasión me quedé en ceros. Perdí lo que
nunca hubiera pensado, lo inimaginable.
Y tras las lágrimas, detrás del coraje, de la desilusión y
de la amargura, me arrastra un cansancio muy abandonado.
Hasta las personas tan torpes como yo se cansan de siempre
defender, de siempre luchar, de estar atrás todo el tiempo para cuidar sus
espaldas, de ser la buena durante todo el cuento, de ser la incondicional; y
aun así, ser latigueada, abandonada y difamada.
He perdido a tantas personas, tantos amores, tanto tiempo.
Ya no permean.
Esta vez ya no. Me cansé, es real.
Tengo todo el derecho, yo también me desmorono. Estos meses
no han sido para menos, me lo merezco.
Me gané el derecho de estar en el suelo y no quererme
levantar un rato. Tengo el coraje para pedir ‘bandera blanca’ y un poco de
compasión. Y, ¿saben qué? Lo necesito.
Porque creo que no soy la única que debe entender,
comprender, asimilar y aguantar. Porque ya lo hice lo suficiente como para que todavía
tenga que luchar por ese lugar.
Es simple cansancio. Es, de verdad, bien sencillo.
Me cansé de estar llorando todo el tiempo y de no poder hacerlo
sin sentir culpa, de estar rodeada de personas que finalmente me hacen sentir
más sola de lo que verdaderamente estoy, de tener que aguantar patanes a la mitad de la noche; y mucho
más, de ser menospreciada.
Planeo sonreír para mí. Para esta “perra infeliz” que una
vez más observa el cielo desde el suelo. Que quiere caminar mientras siente el
pasto entre sus dedos, respirar con el viento en sus mejillas.
Lo mejor es que quiero soltar todo. Ya no quiero ser un problema,
estar en un problema, provocar un problema, o estar en medio del problema.
Simplemente quiero ser yo, y con eso ser feliz.
Algún día los volveré a ver en la calle, en estas avenidas
de la Ciudad de México. Les sonreiré, tal vez me detenga a saludar. Y ya.
Porque de ese cuento ya quemé sus hojas. Porque esa mentira
ya se acabó. Porque esa mujer ya se murió, y esa amiga ya se fue.
Me cansé.
Y me fui... Porque quien escribe estas palabras esta lista para
algo nuevo.
A rush of blood
Is not enough
I need my feelings set on fire
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