Por quienes tengan dudas.
Pamela Michelle Nieto Rodríguez es una mujer de 24 años de edad, la cual siente que ha vivido de más en estos años. De repente se siente como de unos 32 años, sin arrugas ni colágeno aún disfrazando el paso de dicho tiempo.
Le gusta montar a caballo y correr. Le gusta sentir el viento en su cara, pero que tiene mala suerte con las lluvias, ya que parecen perseguirle a lo largo del todo el verano (y que conste que en México dura casi todo el año).
No le gusta que sean hipócritas, incluso prefiere una verdad amarga que le haga molestia en el estómago, pero que pueda agradecer al fin y al cabo. Prefiere que un día soleado al frío. Aunque siempre tiene las manos congeladas.
Le gusta la magia, lo esotérico y lo misterioso. La otra cara de la moneda. Pero no se olvida de lo duro que es el piso, y que es mejor nunca olvidarse de él, y por ende, de la realidad que sigue presente.
Aprende diariamente, de cualquiera y de cualquier circunstancia, aunque algunas veces se le olvidan las lecciones. Le gusta observar, sentir, respirar... admirar. Le gusta el arte, el teatro y la esencia de las personas que gustan de vivir, tan sólo por el hecho de estar aquí.
Le gustan los perros y los niños, aunque no siempre sepa cómo tratarlos o hacerlos reír.
Sabe que a veces la mejor salida no es siempre la más fácil, pero que de cualquier modo, en cierto momento tendrá que optar por ellas. E incluso, ha llegado a salirse tantas veces por ahí, que empieza a tomarle cariño a las decisiones más complejas.
Es masoquista con grandes sueños, idealista, y amante de las causas pérdidas. Le gusta ayudar, aunque se le este cayendo el mundo encima. Soñadora con la vista hacía el cielo, nunca olvidando dónde puso sus pies.
Neurastenias, víctima de sus hormonas y del juego que éstas deseen jugar. Y aunque se enoja con facilidad, así se le baja. Excepto cuando le tocan el orgullo, esa fibra sensible que hace un defecto inolvidable e intolerante.
Con un montón de defectos: boca de microbusero, con dagas en las palabras cuando quiere hablar duro, y aveces se le olvida ponerle atención a las cosas. Poco detallista y cruel con sus propios defectos. Perfeccionista, obsesiva, terca, dura y silenciosa.
Que cuando la lastiman, prefiere callar, darse la vuelta y retirarse para nunca regresar. Prefiere, guardarse para sí misma sus dolencias, las importantes, ya que son su propia cruz, y con ella debe de morir. Solitaria que aprendió a vivir acompañada.
Pasional, romántica y sexualmente activa. Que no entrega facilmente el corazón, pero que una vez enamorada "ya valió". Una vez enamorada, puede quedarse así por semanas, meses o años. Que puede ser leal, fiel, noble a un hombre, pero una vez roto el compromiso (y el corazón), deja todo de lado para reponerse a sí misma. El corazón de pollo debe seguir tibio, ¿no?
Romántica, pero no cursi. Le gusta más la pasión que la ternura. Le agradan las flores, los tulipanes más que las rosas. Los detalles más que el dinero. Las buenas conversaciones más que lujos. Prefiere a la persona, no la materia que le pueda dar.
Ella llora por las noches, cuando más frío hace, sin que otra persona le consiga escuchar. Orgullosa con las personas, ya que no le gusta que la vean tirar lágrimas. Le gustan los abrazos, sentirse querida, y en ciertos momentos, comprendida.
Pasional con la radio, la música, la información, las tendencias y los significados. Ama la producción, el crear elementos radiofónicos, expresarse a través de sonidos, voces, música, efectos... silencios. Diseñar imagenes sonoras. Y entender la relevancia de los hechos ante una sociedad que se ha hecho estéril al dolor y a la sorpresa.
Tequila, cerveza, vino tinto, whisky... siempre acompañados de una buena plática, amigos, risas, conceptos, y por qué no, hasta una buena botana. A la sombra, con luz, con velas, pero siempre con música, y de preferencia, ad hoc con el momento, y no sólo por cubrir el vacío del fondo.
El baile, lo dramaturgo, la literatura, los sueños, las pláticas, la pintura, la escritura, la música... los desahogos. La forma alternativa de su vida, pero la sal de todos sus segundos. Correr a contraviento, andar en bici, estirarse, romperse, sudar... Ejercicio al fin y al cabo, como parte indispensable desde infante, aunque en tiempos, tendencia olvidada.
Tolerante en conceptos, pero no ante el engaño, la hipocresía, la doble cara, el puñal por la espalda, la mentira, la falta de fe o de confianza... No toquen a las personas que quiere, porque podría resultar una persona desconocida y peligrosa para el resto. No amenaza, promete. Y su máximo compromiso, el juramento.
Perdón, pero con el paso de los años, ha aprendido a confiar más en los hombres. Con ellos sólo corres el riesgo de que te quieran meter bajo sus sábanas. Para las mujeres hay miles de cruces, y le han tocado muchas desagradables. Las pocas amistades femeninas, las conserva por su excelente calidad humana, y seguramente porque llevan algo de masculino en su interior.
Creció con hombres, se crió con hombres, aprendió con hombres... Vaya, no le dan miedo las cosas rudas, y tampoco le teme a rasparse las rodillas o romperse una uña. Pero comprende que por mucho, su fuerza corporal siempre será rebasada por la de ellos, por lo menos así es con ella.
Aprende a la primera, no le gusta rogar, en realidad, es muy mala para eso. Si quieren estar, dice, deberán estar, sino, las puertas están abiertas. Nunca ha querido retener a alguna persona por la fuerza, y tampoco se queda en lugares donde no le quieren. Prefiere llorar con una despedida a terminar llorando por una mala presencia. De eso, ya aprendió lo suficiente.
Es parte, complemento y extracto de todas las personas que le han rodeado a lo largo de estos 24 años de experiencias. Así que, seguramente, tiene algo tuyo, sólo falta averiguar qué parte es.
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